Ágora UTAMED
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Javier Calleja, frente al espejo de su éxito: «Soy más fuerte de lo que pensaba»

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El artista reflexiona en Málaga sobre el estrés, su propio fenómeno y la fragilidad antes de inaugurar en París su nueva exposición

Javier Calleja dando una charla sobre el éxito que ha tenido

A Javier Calleja le interesa menos explicar sus cuadros que provocar algo con ellos. Una reflexión, una sonrisa, una incomodidad leve, un revulsivo. Cualquier reacción primaria, todavía virgen, le merece más la pena que un análisis exhaustivo. Por eso huye de esa tendencia del arte contemporáneo a envolverse en discursos grandilocuentes. Y por eso resulta difícil verlo fuera de su hábitat natural: el estudio. Con una excepción.

Poco dado a apariciones públicas, y a punto de viajar a París, donde inaugurará una exposición en apenas unos días, el artista encontró hueco este jueves para reflexionar sobre el proceso creativo en Ágora, el espacio de pensamiento y debate impulsado por la Universidad Tecnológica Atlántico-Mediterráneo (UTAMED) con sede de Málaga, su ciudad natal.

 Allí confesó algunas de las herramientas que estos últimos años le han ayudado a gestionar el estrés y el desgaste tras un tiempo largo de trabajo frenético, encargos constantes y la presión que acompaña al éxito. También su reverso: las sombras de quienes se acercan a él esperando la oportunidad de darle «palos» hasta que, «como una piñata», caigan los regalos. «Soy más fuerte de lo que pensaba», resumió en una conversación con el periodista Manolo Castillo, director de Comunicación de la Fundación Unicaja.
 
Bajo la premisa de Cela, que siempre defendió que «quien resiste gana», Calleja desveló su estrategia cuando la marea sube: «Hacerlo mejor. Dar el do de pecho». Resistir. Está entrenado: «Ya en Bellas Artes, en la facultad, alguien insinuó que debía dedicarme a otra cosa». ¿Y cuál fue la respuesta? «Ninguna. Seguir trabajando». Subir escalón a escalón, sin grandes saltos, sin olvidar su trabajo como montador en el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de Málaga: «Doy pequeños pasos. Soy más evolucionario que revolucionario».

Una escalera que ha llegado alto, muy alto: hasta convertirlo en uno de los artistas españoles actuales más reconocibles y cotizados del panorama internacional, con presencia habitual en galerías y ferias de Asia, Europa y Estados Unidos, colaboraciones con grandes marcas y coleccionistas de medio mundo atraídos por ese universo de figuras de ojos enormes capaces de conectar a la vez con el imaginario pop, la melancolía y cierta extrañeza contemporánea.

«Pinto ese momento en que no sabes si alguien acaba de llorar o está a punto de hacerlo»

También sobre esas figuras habló en Ágora, espacio en el que colabora Unicaja: «Pinto esa edad en la que no sabes qué género tiene una persona. Y ese momento en que tampoco sabes si alguien acaba de llorar o está a punto de hacerlo porque ha superado el trauma». Imágenes acompañadas a menudo de frases en inglés «porque es el nuevo latín, un idioma universal, y porque sus frases son más cortas que en español». Cuadros que están a punto de exponerse en la sala parisina de Almine Rech, una de las galerías más importantes del mundo.

La nueva muestra se titulará 'Curiously', una feliz vuelta de tuerca a su universo: figuras dispuestas a enfrentarse al mundo, a veces dulces, a veces traviesas, en las que ha estado trabajando hasta hace poco «porque en situaciones límite trabajo mejor». Bajo ese estrés «a veces sale lo mejor de uno mismo». Por eso le gusta apurar: «El susto me motiva. Trabajo prácticamente hasta el último día antes de inaugurar». Quizá su secreto sea ese: funcionar, en un juego de espejos, como sus propios personajes. Entre la valentía y la fragilidad, la inocencia y el vértigo. Con los ojos abiertos para no perderse nada.

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