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Por qué la nota de corte ya no obsesiona a los estudiantes tanto como antes

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Cada vez son más quienes valoran cuestiones como la flexibilidad, la conciliación con el trabajo, la cercanía del profesorado o la posibilidad de estudiar desde cualquier lugar a la hora de elegir dónde estudiar

Estudiantes en selectividad

Durante años, la conversación sobre el acceso a la universidad giró casi exclusivamente alrededor de una cifra: la nota de corte. Conseguirla significaba entrar; no alcanzarla suponía buscar alternativas. Sin embargo, algo está cambiando entre los estudiantes de las nuevas generaciones.

Cada vez son más quienes, además de fijarse en el prestigio académico o en los requisitos de acceso, valoran cuestiones como la flexibilidad, la conciliación con el trabajo, la cercanía del profesorado o la posibilidad de estudiar desde cualquier lugar. En parte, porque el perfil del universitario ha cambiado. La necesidad de un aprendizaje durante toda la vida laboral para no quedarse obsoleto (lifelong learning) ha provocado que en las aulas convivan jóvenes de 18 años y adultos entre 30 y 50 años. Un cambio de paradigma que refleja el informe de la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CYD).

En este nuevo contexto, instituciones como UTAMED Universidad están impulsando alternativas que permiten acceder a grados universitarios y títulos oficiales de Formación Profesional sin nota de corte. De esta manera, los estudiantes tienen la posibilidad de continuar su aprendizaje independientemente del resultado de la Selectividad y encontrar un modelo que se adapte a su realidad.

Dos perfiles diferentes

Detrás de esta tendencia hay historias personales que reflejan una realidad cada vez más habitual. Es el caso de Cristina García, de 43 años, madre de dos hijos y trabajadora del sector comercial. Tras más de una década dedicada al cuidado familiar y con dificultades para reincorporarse al mercado laboral, decidió volver a estudiar para actualizar sus competencias profesionales. Sin embargo, las calificaciones obtenidas en sus estudios previos años atrás le cerraban algunas puertas.

"Pensaba que ya era tarde para volver a formarme. Mi expediente académico era de hace más de 20 años y no me permitía acceder a algunas opciones que me interesaban. Cuando descubrí que podía cursar una titulación oficial sin depender de aquella nota, sentí que volvía a tener una oportunidad de reinventarme profesionalmente", explica.

Una situación muy distinta, aunque con el mismo resultado, es la de Alberto Martín, de 19 años. El pasado curso no consiguió acceder al Grado en Ingeniería Informática que deseaba debido a la elevada nota de corte. "Me quedé a unas décimas y fue un mazazo importante porque sentía que todo mi esfuerzo dependía de un número. Empecé a buscar alternativas y encontré en UTAMED una opción para seguir avanzando sin perder un año entero", señala.

Estudiantes preparando la selectividad

 

Lejos de considerarlo un plan B, Alberto entiende su experiencia como una nueva forma de construir su trayectoria académica. "Entré pensando que sería un puente hacia una universidad pública, pero me encontré con un modelo mucho más cercano de lo que esperaba. Los profesores son accesibles, las clases se adaptan muy bien a mi ritmo y la plataforma es muy cómoda. Ahora mismo mi intención es continuar mis estudios aquí el próximo curso".

Historias como estas reflejan un cambio de mentalidad que comienza a consolidarse entre estudiantes y familias. Desde UTAMED apuntan que "la educación superior ya no se entiende únicamente como un camino condicionado por una nota de corte, sino como un ecosistema de oportunidades donde la flexibilidad, la personalización y la orientación profesional cobran cada vez más importancia”. Por ello, el objetivo de la institución académica es "democratizar el acceso a la formación oficial y ofrecer alternativas adaptadas a perfiles muy diversos, desde estudiantes recién salidos de Bachillerato hasta profesionales que buscan reciclarse o retomar sus estudios años después".

Mientras miles de jóvenes esperan estos días el resultado de la Selectividad, el debate vuelve a ponerse sobre la mesa: ¿debe una nota determinar el futuro académico y profesional de una persona? Cada vez son más quienes creen que la respuesta es no.

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