Tipos de dislexia y cómo identificarlos
Un niño que confunde la b con la d a los cinco años no tiene por qué tener dislexia. Uno que a los ocho sigue leyendo sílaba a sílaba, se agota con cada página y evita leer en voz alta, quizá sí. La diferencia entre un error propio del aprendizaje y una dificultad persistente es lo que hay que saber distinguir.
En este nuevo artículo vamos a ver qué es la dislexia, qué tipos de dislexia se describen, cuáles son sus síntomas según la edad, algunos ejemplos de errores frecuentes y cómo se identifica y se diagnostica.
1Qué es la dislexia
La dislexia es una dificultad específica y persistente en el aprendizaje de la lectura, que afecta a la precisión o la fluidez al reconocer palabras y, con frecuencia, a la ortografía. Aparece en personas con una inteligencia dentro de la normalidad, una escolarización adecuada y sin problemas sensoriales que la expliquen.
El manual diagnóstico DSM-5 la incluye dentro del trastorno específico del aprendizaje, con dificultades en la lectura, y admite el término dislexia para referirse a ese patrón. La clasificación CIE-11 de la Organización Mundial de la Salud la recoge como trastorno del desarrollo del aprendizaje con dificultad en la lectura. Los estudios realizados en España sitúan su prevalencia en una horquilla amplia, aproximadamente entre el 3 % y el 12 % del alumnado, según los criterios utilizados.
No hay que confundirla con la dislalia, que es un trastorno de la articulación de los sonidos del habla. La dislexia afecta a la lectura; la dislalia, a la pronunciación, aunque ambas pueden coincidir en el mismo niño.
2Tipos de dislexia
Conviene aclararlo desde el principio: los manuales diagnósticos no establecen subtipos oficiales. Las clasificaciones que siguen proceden de la investigación en psicología cognitiva y neuropsicología, y son útiles para entender el perfil de cada persona y orientar la intervención.
Según su origen: evolutiva y adquirida
Dislexia evolutiva o del desarrollo. Es la más frecuente. Se manifiesta durante el aprendizaje de la lectura, sin que haya una lesión que la explique, y tiene un componente hereditario importante.
Dislexia adquirida. Aparece en personas que ya sabían leer, tras una lesión cerebral, un traumatismo o un accidente cerebrovascular. Es objeto de estudio de la neuropsicología.
Según la ruta de lectura afectada
| Tipo | Qué falla | Errores característicos |
| Fonológica | La conversión de letras en sonidos | Dificultad con palabras nuevas y pseudopalabras; lexicalizaciones |
| Superficial | El reconocimiento global de palabras | Lectura lenta, letra a letra; errores con palabras de ortografía arbitraria |
| Mixta o profunda | Ambas rutas | Errores semánticos y dificultades generalizadas |
En castellano, una lengua con una correspondencia bastante regular entre letras y sonidos, la dislexia suele notarse más en la lentitud y el esfuerzo lector que en los errores de exactitud, que son más visibles en lenguas como el inglés.
3Dislexia: síntomas por edades
Educación infantil. Antes de los seis años no se puede diagnosticar, pero sí observar señales de riesgo: retraso en el lenguaje oral, dificultad para aprender rimas, para recordar el nombre de las letras o para segmentar palabras en sílabas, y antecedentes familiares de dificultades lectoras.
Educación primaria. Lectura lenta y silabeante, confusión de letras parecidas por su forma o su sonido, omisiones, inversiones, mala comprensión por el esfuerzo que exige descodificar, faltas de ortografía persistentes y rechazo a leer en voz alta.
Adolescencia y edad adulta. La lectura mejora, pero sigue siendo lenta y cansada. Persisten las faltas de ortografía, cuesta tomar apuntes y aprender idiomas, y los exámenes con mucho texto rinden por debajo de lo que la persona sabe.
4Dislexia: ejemplos de errores frecuentes
Algunos ejemplos ayudan a reconocer el patrón, siempre teniendo en cuenta que un error aislado no significa nada y que lo relevante es su persistencia:
Sustituciones de letras parecidas, como leer «dedo» donde pone «bebo» o confundir la p con la q. Inversiones del orden, como leer «sol» por «los» o «pardo» por «prado». Omisiones o adiciones de letras y sílabas, como «tabla» leída «taba». Lexicalizaciones, cuando ante una palabra desconocida se lee otra parecida que sí se conoce. Y en la escritura, uniones y separaciones incorrectas, como «enla casa» o «a dentro».
5Cómo se identifica y quién la diagnostica
El primer aviso suele venir del aula o de la familia. Las pruebas de cribado que algunos centros aplican sirven para detectar riesgo, pero no son un diagnóstico. El diagnóstico lo realizan profesionales especializados, habitualmente psicólogos, neuropsicólogos o equipos de orientación, mediante una evaluación que incluye lectura, escritura, conciencia fonológica, capacidad intelectual y descarte de otras causas como problemas visuales o auditivos.
Lo habitual es no confirmar el diagnóstico antes de los siete años, cuando el niño ha tenido tiempo suficiente de enseñanza lectora. En el sistema educativo, la Ley Orgánica de Educación, en la redacción dada por la LOMLOE, incluye los trastornos de atención o de aprendizaje entre las causas de necesidad específica de apoyo educativo, lo que permite adaptar la metodología y la evaluación.
Conviene desconfiar de tratamientos milagro. No hay dietas, suplementos ni nutrientes que curen la dislexia, ni lentes de colores o ejercicios visuales con eficacia demostrada. La intervención con respaldo científico es la reeducación de la conciencia fonológica y la fluidez lectora, mantenida en el tiempo.
6Formarse en este terreno
La evaluación y la intervención en dificultades de aprendizaje son una salida profesional con demanda creciente. El Grado en Psicología aporta la base en desarrollo, evaluación y procesos cognitivos necesaria para entenderlas.
Para ejercer en el ámbito sanitario, el Máster en Psicología General Sanitaria habilita para la evaluación e intervención psicológica, y es además el perfil al que se refieren quienes preguntan cuánto cobra un psicólogo general sanitario.
Explicar un diagnóstico a una familia o a un equipo docente con claridad y sin alarmismo también se aprende, y es lo que trabaja el programa de Comunicación y Oratoria. Todo ello dentro de una oferta de másteres oficiales online compatible con la actividad profesional.
7Detectar a tiempo cambia la experiencia escolar
Un niño con dislexia sin identificar suele acabar convencido de que no es listo. Un niño con dislexia identificada sabe que su cerebro procesa la lectura de otra manera y que existen apoyos para compensarlo.
En definitiva, conocer los tipos de dislexia, sus síntomas y sus ejemplos más habituales ayuda a familias y docentes a reconocer las señales a tiempo, pero el diagnóstico siempre debe hacerlo un profesional especializado, que es quien puede orientar la intervención adecuada.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la dislexia?
Es una dificultad específica y persistente en el aprendizaje de la lectura que afecta a la precisión o la fluidez al reconocer palabras y, a menudo, a la ortografía. Aparece con inteligencia normal y sin problemas sensoriales que la expliquen.
¿Cuántos tipos de dislexia hay?
Los manuales diagnósticos no fijan subtipos oficiales. La investigación distingue entre dislexia evolutiva y adquirida y, según la ruta de lectura afectada, entre fonológica, superficial y mixta o profunda.
¿A qué edad se puede diagnosticar la dislexia?
Normalmente no antes de los siete años, cuando el niño ha recibido enseñanza lectora suficiente. Antes se pueden detectar señales de riesgo, como dificultades con las rimas, con el nombre de las letras o con la segmentación de palabras en sílabas.
¿Quién diagnostica la dislexia?
Profesionales especializados, habitualmente psicólogos, neuropsicólogos o equipos de orientación educativa, mediante una evaluación completa que descarta otras causas como problemas de visión, audición o de escolarización. La detección en el aula es solo el primer paso.
¿La dislexia se cura?
No es una enfermedad que se cure, sino una forma distinta de procesar la lectura. Con intervención temprana sobre la conciencia fonológica y la fluidez, y con adaptaciones en el aula y en los exámenes, sus efectos se reducen mucho y la persona puede desarrollar estrategias propias.