Mujer con las manos sobre el abdomen
Psicología y Sanidad

Microbiota intestinal: Qué es y para qué sirve

Pocos temas de salud han pasado tan rápido del laboratorio a la conversación cotidiana como la microbiota intestinal. Se le atribuye influencia sobre la digestión, el peso, la inmunidad y hasta el estado de ánimo, y en ese salto a la divulgación masiva se han colado tanto hallazgos sólidos como afirmaciones que la investigación no sostiene.

En este nuevo artículo vamos a ver qué es la microbiota, qué funciones cumple realmente, qué significa la disbiosis, qué factores la modifican y qué se sabe —y qué no— sobre su relación con la salud.

1Qué es la microbiota

Cuando hablamos de qué es la microbiota nos referimos al conjunto de microorganismos que habitan un lugar determinado del cuerpo: bacterias principalmente, pero también arqueas, virus y hongos.

No existe una única. Tenemos microbiota en la piel, en la boca, en las vías respiratorias y en el aparato genitourinario, cada una con una composición distinta. Cuando se habla del tema sin más matices suele aludirse a la microbiota intestinal, que es la más numerosa y la más estudiada: se concentra sobre todo en el colon, donde las condiciones de pH, oxígeno y disponibilidad de nutrientes resultan más favorables.

Conviene distinguir además dos términos que se usan indistintamente y no significan lo mismo. La microbiota es la comunidad de organismos; el microbioma es el conjunto de sus genes. La diferencia importa porque buena parte de la investigación actual no analiza qué especies hay, sino qué funciones genéticas están presentes.

Y un apunte terminológico: la expresión "flora intestinal" se sigue empleando por costumbre, pero está en desuso en el ámbito científico, porque estos microorganismos no pertenecen al reino vegetal.

Dos cifras que conviene corregir

Circulan dos datos repetidos hasta la saciedad que la investigación ha matizado.

El primero es que tendríamos diez veces más bacterias que células humanas. Esa proporción, procedente de una estimación de los años setenta, fue revisada en 2016 por un trabajo de Sender, Fuchs y Milo publicado en PLOS Biology que la situó en una relación aproximada de uno a uno. Siguen siendo decenas de billones de microorganismos, pero no diez veces nuestras células.

El segundo es que la microbiota pesa entre uno y dos kilos. La misma revisión estimó el peso de las bacterias del colon en torno a 200 gramos. Es una cantidad notable para un conjunto de organismos microscópicos, pero muy lejos de la cifra habitual.

Ninguna de las dos correcciones resta importancia al tema. Sirven para algo más útil: recordar que en divulgación sanitaria conviene desconfiar de los datos redondos que nadie se molesta en citar.

2Para qué sirve: sus funciones principales

La microbiota no es un inquilino pasivo. Desempeña funciones que el organismo no podría realizar por sí solo.

Manos formando un corazón sobre el abdomen

Fermentación de la fibra

Es su función más característica. El intestino humano no dispone de enzimas para digerir buena parte de la fibra vegetal, pero las bacterias del colon sí la fermentan, y de ese proceso obtienen ácidos grasos de cadena corta como el butirato, el propionato y el acetato.

El butirato merece una mención aparte: es la principal fuente de energía de las células que recubren el colon. Dicho de otro modo, parte del combustible de nuestra propia pared intestinal procede del trabajo de estas bacterias.

Síntesis de vitaminas

Determinadas bacterias intestinales producen vitamina K y varias del grupo B, que contribuyen al aporte del organismo, aunque no lo sustituyen.

Función de barrera

La microbiota ocupa espacio y consume nutrientes, lo que dificulta que microorganismos patógenos se instalen. Es lo que se denomina resistencia a la colonización, y explica por qué ciertas infecciones intestinales aparecen con más facilidad tras un tratamiento antibiótico prolongado.

Desarrollo y regulación del sistema inmunitario

Una proporción muy elevada del tejido inmunitario del organismo se localiza en el intestino. El contacto temprano con la microbiota participa en la maduración de ese sistema y en el aprendizaje de qué debe desencadenar una respuesta y qué no.

Metabolismo de compuestos y fármacos

Algunas bacterias transforman compuestos de la dieta y también determinados medicamentos, lo que puede modificar su disponibilidad. Es una línea de investigación activa en farmacología.

3Qué es la disbiosis

Se denomina disbiosis a una alteración del equilibrio de la microbiota, ya sea por pérdida de diversidad, por cambio en la proporción entre grupos o por la expansión de especies potencialmente problemáticas.

Aquí hace falta precisión, porque es el punto donde más se exagera. La investigación ha encontrado asociaciones entre patrones de microbiota alterada y diversas situaciones clínicas: enfermedad inflamatoria intestinal, síndrome del intestino irritable, obesidad, diabetes tipo 2 o determinadas alergias.

Asociación no equivale a causa. En muchos de estos casos no está establecido si la alteración de la microbiota contribuye al problema, si es consecuencia de él, o si ambas cosas responden a un tercer factor como la dieta o la propia enfermedad. Es una distinción que la divulgación suele pasar por alto y que condiciona por completo lo que puede afirmarse.

Tampoco existe hoy una definición consensuada de "microbiota sana" aplicable a cualquier persona. La composición varía enormemente entre individuos sanos, hasta el punto de que la diversidad y la estabilidad funcional parecen mejores indicadores que la presencia de especies concretas.

4El eje intestino-cerebro

Es la parcela que más titulares genera. El eje intestino-cerebro designa la comunicación bidireccional entre el aparato digestivo y el sistema nervioso central, que se produce a través del nervio vago, del sistema inmunitario y de metabolitos producidos por las bacterias.

Que esa comunicación existe está bien establecido. Lo que conviene matizar es el alcance de lo que se sabe: gran parte de los resultados más llamativos proceden de estudios en animales, y la evidencia en personas es todavía limitada y heterogénea. De ahí al titular de que una bacteria determina el estado de ánimo hay una distancia considerable.

Un ejemplo de hasta dónde llega hoy esa prudencia: el trastorno del espectro autista es uno de los cuadros más estudiados desde esta perspectiva, porque las molestias digestivas son frecuentes en él, pero la investigación no permite extraer conclusiones clínicas y lo que sí está consolidado son los criterios diagnósticos y los grados de autismo descritos en el DSM-5.

Esto no invalida la línea de investigación, que es una de las más prometedoras de la última década. Simplemente sitúa las expectativas. El abordaje de la salud mental sigue correspondiendo a las disciplinas que se ocupan de ella, y entender qué es la psicología y cuál es su campo de trabajo ayuda a situar cada cosa en su sitio. Cuando los síntomas apuntan al sistema nervioso, la valoración corresponde a otro ámbito, el de la neurología.

5Qué factores modifican la microbiota

La dieta es el factor modificable más influyente, y dentro de ella destaca el aporte de fibra fermentable procedente de:

  • Verduras y hortalizas
  • Legumbres
  • Fruta entera
  • Frutos secos y semillas
  • Cereales integrales

Las dietas muy bajas en fibra se asocian de forma consistente con menor diversidad microbiana. Conviene recordar que la fibra es solo uno de los componentes de la dieta: entender qué son los nutrientes y cómo se reparten ayuda a situar su papel dentro del conjunto.

Los antibióticos reducen la diversidad de forma marcada. La recuperación posterior suele ser parcial y puede prolongarse durante meses, lo que constituye uno de los argumentos para un uso prudente y siempre bajo prescripción.

Los primeros años de vida son determinantes. El tipo de parto, la lactancia y la exposición ambiental temprana influyen en la configuración inicial de la comunidad microbiana.

El ejercicio físico, el descanso y el estrés también se han relacionado con cambios en la composición, aunque su efecto es más modesto que el de la alimentación.

La edad y la genética completan el cuadro, sobre un fondo de enorme variabilidad individual.

6Probióticos, prebióticos y lo que dice la evidencia

Los prebióticos son componentes de la dieta no digeribles que sirven de sustrato a las bacterias beneficiosas, fundamentalmente determinados tipos de fibra. Los probióticos son microorganismos vivos que, administrados en cantidad adecuada, pueden aportar un beneficio. Los simbióticos combinan ambos.

Conviene ser claro sobre su estatus. Los efectos de los probióticos son específicos de cada cepa: lo demostrado para una bacteria concreta en una situación concreta no es extrapolable a cualquier producto. Las autoridades europeas han sido restrictivas al evaluar las alegaciones de salud en este terreno, precisamente por la calidad desigual de la evidencia disponible.

En cuanto a los análisis de microbiota comercializados directamente al consumidor, su utilidad clínica es hoy limitada: informan de la composición, pero no existe un patrón de referencia validado que permita traducir ese resultado en recomendaciones individualizadas fiables.

El trasplante de microbiota fecal sí cuenta con una indicación consolidada, la infección recurrente por Clostridioides difficile. Fuera de ese supuesto se encuentra en fase de investigación y se realiza en contextos clínicos controlados.

7Cómo cuidarla sin caer en modas

Las recomendaciones que cuentan con mayor respaldo son, previsiblemente, las menos espectaculares: una alimentación variada y rica en fibra vegetal, un consumo abundante de alimentos de origen vegetal, un uso prudente de antibióticos y hábitos de sueño y actividad física regulares.

Un apunte necesario: este artículo tiene carácter divulgativo. Ante síntomas digestivos persistentes o antes de iniciar cualquier suplementación, la valoración corresponde a un profesional sanitario, que es quien puede individualizar la indicación.

8Formarse en este ámbito

El estudio de la relación entre alimentación y salud tiene una vía académica propia: el Grado en Nutrición Humana y Dietética, que aborda la fisiología digestiva, la composición de los alimentos y el diseño de pautas alimentarias con base científica.

Para quien busca una incorporación más rápida al ámbito profesional, el ciclo de Dietética forma en la elaboración de dietas y en la educación alimentaria dentro de equipos sanitarios.

9Un ecosistema, no un interruptor

La tentación divulgativa consiste en presentar la microbiota como una palanca que, bien accionada, resuelve problemas diversos. La realidad se parece más a un ecosistema: complejo, variable entre personas y sensible a hábitos sostenidos en el tiempo más que a intervenciones puntuales.

En definitiva, entender qué es la microbiota sirve sobre todo para calibrar expectativas. Al final, lo que la evidencia respalda hoy no es ningún producto concreto, sino algo bastante más antiguo: comer bien, descansar y no medicarse sin criterio. Si te interesa el lado profesional, la base se estudia en las carreras universitarias online del área de salud.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la microbiota?

Es el conjunto de microorganismos que habitan una zona concreta del cuerpo. Existe microbiota en la piel, la boca o las vías respiratorias, aunque la más numerosa y estudiada es la microbiota intestinal, concentrada sobre todo en el colon.

¿Qué funciones cumple la microbiota?

Fermenta la fibra que el organismo no puede digerir y produce ácidos grasos de cadena corta, sintetiza vitaminas K y del grupo B, dificulta la colonización por patógenos, participa en la maduración del sistema inmunitario y metaboliza determinados compuestos.

¿Qué es la disbiosis?

Es una alteración del equilibrio de la microbiota, por pérdida de diversidad o cambio en la proporción entre grupos. Se ha asociado a diversas situaciones clínicas, aunque en la mayoría de casos no está establecido si es causa, consecuencia o ambas cosas.

¿Cómo se puede cuidar la microbiota intestinal?

Lo que cuenta con mayor respaldo es una alimentación variada y rica en fibra vegetal, un uso prudente de antibióticos y hábitos regulares de sueño y actividad física. Ante síntomas persistentes, la valoración corresponde a un profesional sanitario.

¿Sirven los probióticos?

Sus efectos son específicos de cada cepa, de modo que lo demostrado para una bacteria concreta no es extrapolable a cualquier producto. Las autoridades europeas han sido restrictivas al evaluar las alegaciones de salud en este terreno.

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