Toni Cantó

Actor, comunicador y docente especializado en oratoria, con una amplia trayectoria en teatro, televisión y servicio público. Exdiputado autonómico y nacional, combina su experiencia artística y política con la formación de nuevos talentos desde su escuela de teatro y en distintas universidades y centros de negocio.

Política y Oratoria con Toni Cantó

Toni Cantó repasa su trayectoria desde una perspectiva íntima y cercana, explicando cómo dejó atrás la política para reenfocar su vida en aquello que le apasiona: el teatro, la formación y la comunicación. Habla de su escuela de arte dramático, de sus giras teatrales y de la satisfacción que encuentra en enseñar a personas de todas las edades, especialmente en el ámbito de la oratoria.

Reflexiona sobre la importancia de la comunicación en cualquier profesión, destacando que la oratoria es mucho más que hablar bien, es conectar, persuadir, gestionar emociones y ampliar las propias posibilidades expresivas. Señala cómo esta habilidad sigue infravalorada en España, incluso en disciplinas donde debería ser un pilar fundamental, como el derecho, la política o el mundo empresarial.

“La oratoria tiene algo, como el teatro, de aprendizaje sobre uno mismo.”

También analiza el impacto que tienen la tecnología y la inmediatez en nuestra capacidad de atención, subrayando que vivimos en una sociedad que lucha por mantener el foco en medio del “scroll infinito”. Explora cómo esto afecta al consumo cultural, al teatro y a la comunicación interpersonal, así como la necesidad de entrenar la atención como un elemento clave para el aprendizaje y el liderazgo.

“Doy clases a gente que está haciendo políticas y tampoco estudian oratoria.”

Finalmente, comparte su visión sobre la situación actual del arte y la cultura, la precariedad del sector y los desafíos a los que se enfrentan los jóvenes que buscan abrirse camino. En este contexto, destaca el valor de la formación continua y el papel de UTAMED en la preparación de profesionales capaces de comunicar con autenticidad y eficacia. Además, explica que los alumnos en sus clases de oratoria encontrarán sesiones prácticas, dinámicas y transformadoras que generan resultados visibles desde el primer día.

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[Toni Cantó]
Hay cosas tremendamente complejas de las que la mayoría de las personas no tenemos ni puñetera idea. Ahora mismo tenemos dos gravísimas, que son el problema de la vivienda y luego el problema de las pensiones, que es el gran elefante en la habitación. Yo no era abogado, yo me metí allí y una vez allí dije: "¿Dónde estoy?" Había discursos míos que tenían millones de visualizaciones. Eso engancha porque notas que estás empezando a conectar. Lo que procuro enseñar siempre es una oratoria muy práctica. Van a hacer muchos de los ejercicios que nosotros los actores hacemos para estar preparados. Si tú quieres apasionar al personal, tú tienes que enseñar pasión, porque si no, no vas a apasionar a nadie.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Toni, me voy a ahorrar la pregunta que le suelo hacer a casi todos los invitados, porque al final tu historia y tu trayectoria hablan por sí solas. No me cuentes quién es Toni Cantó, pero sí quiero que me digas qué está haciendo Toni Cantó ahora.

[Toni Cantó]
Estoy haciendo muchas cosas, la verdad, porque hace 7 años aproximadamente pegué un cambio gordo, vital. Hace 5 ya lo desarrollé del todo, que fue cuando dejé política y todo y decidí hacer solo lo que me apetecía mucho. Entonces, abrí una escuela de teatro en Valencia que empieza ahora su 3r año y que va como un tiro. Tengo que ir abriendo cada año un grupo nuevo porque la verdad es que cada vez viene más gente. Me gusta especialmente porque no trabajo con gente profesional que se quiera dedicar profesionalmente. Trabajo sobre todo con gente mayor. Trabajo también con gente con discapacidad y luego con todo tipo de perfiles, pero sobre todo con gente mayor. Y me está gustando mucho esa experiencia. Luego estoy de gira con una función de teatro que se llama "Parejas imperfectas". Procuro seguir vinculado sobre todo al teatro, que es lo que más me llena en cuanto a lo que tiene que ver con la actuación. Y luego voy a algún que otro programa de televisión de vez en cuando y mucho lo que vengo a hacer aquí también, que es enseñanza, no solo de teatro, sino en este caso de oratoria. Estoy dando clases de oratoria en algunas universidades y en algunos centros de negocio para empresas y también para gente que individualmente quiere mejorar esa habilidad, que es una habilidad que luego lo hablamos, que a mí me sigue sorprendiendo lo abandonada que está en este país.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Quizá no hay target para ser un alumno de oratoria. ¿Nos vale para todos o quizá sí que a lo mejor nos podemos acercar a alguna profesión?

[Toni Cantó]
Yo creo que el target es todo el mundo. A mí me sigue sorprendiendo cuando le doy clases de oratoria a gente de Derecho que me digan: "Es la primera vez que me dan una clase de oratoria". Y yo digo: "Coño, este nano o esta nana", porque claro, son de primero, yo les oigo y digo: "Dios mío, qué jóvenes". Pero igual me tienen que defender delante de un juez o tienen que enfrentarse a una parte contraria o negociar. Para eso es necesaria la oratoria. Doy clases a gente que está haciendo políticas y tampoco estudian oratoria. Eso sucede en muchas carreras y a mí me sigue sorprendiendo mucho porque creo que es una de esas, como se dice ahora, una "soft skill" que sí que está muy cuidada en otros lugares y que aquí se está empezando a cuidar, pero que creo que es útil para todo el mundo, porque de alguna manera la oratoria, que tiene que ver con colocarte delante de la gente, que es una situación de estrés y una situación en la que cerramos cuerpo, boca y posibilidades expresivas e imaginativas, al final es una lupa donde se nos ve el alma, el escenario o el atril. Y entonces también la oratoria tiene algo, como el teatro, de aprendizaje sobre uno mismo, de conocer cuáles son tus limitaciones.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Tus fantasmas.

[Toni Cantó]
De conocer cuáles son tus miedos, de salir de ahí. Los nanos ahora dicen mucho: "Yo quiero salir de mi zona de confort". Bueno, pues eso que ellos tanto nombran ahora y que nosotros lo decíamos de otra manera, tiene mucho que ver con la oratoria. Entonces, yo creo que es un reto también bonito.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Al final, estás contando que la oratoria sirve para, supongo que tener herramientas para salir de algunos sitios complicados que nosotros nos hacemos complicados, pero también quizá un poco persuasión.

[Toni Cantó]
Claro, pero un comercial necesita persuadir.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
¿Persuadir es manipular?

[Toni Cantó]
Igual. Yo necesito que este tío me compre mi producto. Yo necesito que estas personas se apasionen con lo que a mí me apasiona. La oratoria es mucho más que decir bien las cosas. La oratoria también es, si tú quieres apasionar al personal, tú tienes que enseñar pasión también en tu forma de soltar el mensaje, porque si no, no vas a apasionar a nadie. Entonces, en la oratoria hay muchas cosas que tienen que ver con lo que hacemos los actores casi a diario. Yo mañana tengo función de teatro, yo llegaré, calentaré mi voz, calentaré mi cuerpo, entraré en situación, porque igual yo llego con el cuerpo de jota y tengo que hacer un drama o viceversa, y el público ha pagado para ver al personaje, no para ver lo que le pasa a Toni. Entonces, todas esas cosas tienen que ver con la oratoria y yo creo que es un trabajo muy estimulante, muy bonito y sobre todo yo lo que procuro hacer, lo que es lo que hago también con mis clases de teatro, es hacerlo divertido. Yo he pasado por muchas escuelas de teatro. Los actores a lo largo de nuestra vida nos vamos apuntando a profesores. Seguimos formándonos porque es para toda la vida. Y yo he conocido a mucha gente que trabaja con el látigo y a mí el látigo no me gusta nada. Hubo un momento en mi vida que me decían: "Ese director es muy bueno, un poco cabrón, pero es muy bueno". Y digo: "Bueno, no me interesa". Yo prefiero uno que sea peor, que tenga menos talento, pero que sea buena persona y que me cuide durante un proceso que es delicado, porque uno se siente muy vulnerable y muy perdido siempre en unos ensayos. Entonces, yo procuro crear un ambiente jovial, divertido, de confianza. ¿Qué hace que la gente se atreva a probar cosas nuevas porque sabe que no viene un latigazo si falla?

[Emilio Morales (Entrevistador)]
¿Dónde te temblaba o dónde te iban más rápido las pulsaciones: como actor en un escenario o en el Congreso?

[Toni Cantó]
Yo no he sido nunca un tío especialmente nervioso cuando tengo que salir al escenario. Sí que lo soy, pero de alguna manera no lo muestro o no me ataco mucho de los nervios. Nunca lo he sufrido. Pero yo recuerdo que la primera vez que subí al Congreso de los Diputados a la tribuna y solté un "speech" allí.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
¿Se te seca la boca o no?

[Toni Cantó]
Sí, y pasé nervios. Y también en alguna comisión. Te toca darle caña al ministro de Hacienda, entonces a Montoro, y dices: "Coño, mañana me cae una paralela seguro". O tienes a un expresidente. Tuve que enfrentarme con Aznar, con antiguos ministros, porque llevé una comisión de investigación. Esas cosas imponen. Pero yo creo que imponen también, primero, porque yo no manejaba el tema, yo no era abogado. Yo me metí allí y una vez allí dije: "Coño, ¿dónde estoy?"

[Emilio Morales (Entrevistador)]
¿Hay un poco síndrome del impostor ahí?

[Toni Cantó]
Sí, absolutamente. Los primeros meses, absolutamente. Yo me despertaba con el edredón por allá, la almohada por allá, girado 3 veces. No dormía, estaba muy asustado. Me metí por intuición y luego, una vez allí, me di cuenta, como me ha pasado muchas veces en mi vida, de la responsabilidad que era esto y de que tenía que prepararme todo mucho.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Supongo que ser actor también te ayudó en ese momento.

[Toni Cantó]
Absolutamente. La primera intervención que yo hice era una intervención sobre un tema del que no tenía ni puñetera idea. Era ayudas a la minería en el pleno del Congreso, no en una comisión, que impresiona más el pleno. Entonces, yo me tiré 10 días empapándome todo, preguntándole a mis compañeros de Asturias para no cagarla y no fastidiarles, enterándome por Google de todo lo que pasaba, enterándome del posicionamiento del partido, de los otros partidos, de todo. Porque yo siempre me he escrito mis discursos. Ahora supongo que habrá mucha gente haciéndolos con ChatGPT, pero entonces no había, hasta que yo me fui de allí. Y yo me los escribía todos porque entendía que era necesario para empaparme del tema. Y cuando terminé de dar el discurso, me pasó una cosa que suele pasar, que es que te preguntan: "¿Qué tal ha ido?" Y tú realmente deberías decir: "Ni puñetera idea. He estado desconectado, no me he enterado de nada, he ido a toda pastilla". Pero había un diputado del PP al lado del que yo estaba en la bancada y me dice: "¿Es tu primer discurso?" Digo: "Sí". Dice: "Joder, enhorabuena. Parecía que sabías de lo que estabas hablando". Y yo ahí empecé a pensar y dije: "Coño, es que soy actor. Eso es lo mío, hacer mío un papel".

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Que te lo creas.

[Toni Cantó]
Encarnarlo, creérmelo. Entonces también empecé a darme cuenta de que por ahí tenía una ventaja.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Y haciéndote quizá un poco la pregunta al revés, Toni, ¿quizá para ser un buen actor también hace falta ser un buen político?

[Toni Cantó]
De alguna manera, sí. Yo creo que en el oficio de actor está sobrevalorada nuestra opinión sobre ciertos temas. Yo creo que habitualmente las opiniones que podamos tener sobre ciertos temas complicados tienen la misma validez que las que pueda tener una miss. No son especialmente más válidas. Y una vez estás tú dentro, te das cuenta de que cuando estamos fuera de política hay cosas tremendamente complejas de las que la mayoría de las personas no tenemos ni puñetera idea. Las cosas son más complejas de lo que parecen desde fuera. A un compañero mío del partido le decía: "Joder, un día estaba defendiendo una cosa y venían todos los de ese sector y a mí me convencían, y al día siguiente venían los del otro sector que querían lo contrario, coño, y me convencían también". Entonces, se daba cuenta de cómo la realidad es muy compleja. Y cuando te vienen todas las asociaciones de un lado o de otro defendiendo distintas posiciones, realmente hay momentos en los que puedes empatizar con todo el mundo y es complicado centrarte y hacerte la idea de lo que tú realmente quieres. Siempre hay más aristas de lo que parece.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Quizá en España hay como una especie de sensación de que en el gremio de la cultura quizá es más de izquierda. ¿Te cayeron muchos palos dentro de tu gremio por posicionarte?

[Toni Cantó]
Sí, pero afortunadamente yo estoy en un momento de mi profesión en el que eso no me importa. Lo que sí que es cierto es que hay mucha gente de mi profesión que no sale del armario por temor. Mi profesión, a pesar de lo que la gente cree, es una profesión tremendamente precarizada y en la que el 90% de la gente está o en paro, la mayoría, o no pueden vivir solo de eso, tienen que compatibilizarlo con otros trabajos. La mayoría de las veces, cuando vemos a 3 o 4 estrellonas opinando políticamente, son una inmensa minoría de gente que tiene mucha pasta y que son unos privilegiados. Pero a mí me escribían por privado personas que estaban muy identificadas con mi manera de pensar o que no lo estaban con la idea predominante que todos sabemos que hay, pero que no se atrevían a posicionarlo. Porque claro, si tú estás en una profesión tan precaria y posicionarte significa que puedas perder dos contratos al año, igual eso ya es la muerte para ti, el tener que abandonar directamente la profesión. Entonces, no es fácil. Para los que no estamos en la ideología dominante en esa profesión, no es fácil.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
¿Y has cambiado de ideología? Porque has estado en varios partidos. ¿Has cambiado de ideología conforme has avanzado tu edad, quizá cuando has conocido más la política? ¿No has cambiado de ideología?

[Toni Cantó]
No he cambiado de ideología. Bueno, yo he estado en dos partidos, Ciudadanos y UPYD, pero es que son dos partidos que en el 99,9% eran idénticos. Y yo sí que creo que sigo sin cambiar de ideología. Lo que sí que creo es que la La actualidad y lo que está pasando hace que, aunque yo no cambie de ideología, sí que me haya extremado en las formas, pero no en lo que yo defiendo. Yo sigo creyendo en 3 o 4 pilares fundamentales. Sigo creyendo en gente que a mí me enseñó mucho, Albert Rivera o Antonio Escotado, a quien Albert y yo profesábamos un gran cariño y admiración.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Yo lo admiro mucho también.

[Toni Cantó]
Antonio tenía una frase que a mí me encantaba y decía: "La izquierda reparte y la derecha produce". Y es verdad, es así. Yo creo que es mejor producir, porque creo que produciendo, aunque sea por decantación, se reparte también. Pero si solo te preocupas en repartir y en crujir a impuestos y en dificultades a la empresa privada, y crees que todo lo que suene a beneficio o a empresario es sospechoso, que es lo que muchas veces tengo la sensación que sucede, al final el país se va empobreciendo y se convierte en un país, como hay otros muchos, donde sí se reparte, pero al cabo del tiempo se reparte miseria, se iguala a pobreza.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Has dicho que a lo mejor mantienes tu ideología, pero que a lo mejor eres más extremo en tu forma. ¿Es para que se te entienda mejor?

[Toni Cantó]
Y también porque estoy más cabreado. Es cierto que en este país nos hemos polarizado mucho. Yo creo que desde la época de Zapatero. Además, él mismo lo decía y le pillaron en una conversación con Gabilondo, que decía: "Nos conviene el choque, nos conviene que haya tensión". Yo creo que es una decisión partidista para ganar unas elecciones, pero que condena a un país a una dinámica de bloques en la que es muy complicado que haya acuerdos en cosas que yo creo que son fundamentales. En otros países se llega a acuerdos. Ahora mismo tenemos 3 o 4 cosas, dos que se me ocurran, hay más, pero dos gravísimas.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Dale.

[Toni Cantó]
Que son el problema de la vivienda para los jóvenes, sobre todo, y luego el problema de las pensiones, que es el gran elefante en la habitación y que nadie va a torear siquiera, porque además, para desgracia de los jóvenes, el grupo de votantes mayoritario es ya casi el de los pensionistas. Luego, nadie que quiera ganar unas elecciones va a decir: "Señores, tenemos un problema. Estamos gastando el 40% del dinero público en pensiones. ¿Cómo vamos a poder mantener nuestra sanidad, que va a peor, nuestra educación, que va a peor, nuestras infraestructuras, que van a peor, etcétera?" Es imposible. Seguimos generando deuda, gastando más en pagar los intereses de la deuda. Todo eso requeriría de un acuerdo entre grandes fuerzas, pero es que es imposible. Nadie lo va a hacer. Nadie quiere llegar a un acuerdo con el de enfrente. Lo único que quieren es pegarse garrotazos todo el día.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Tú que has estado dentro, es imposible. Al final es un poco artificio y juego de manos.

[Toni Cantó]
Yo además lo puedo decir honestamente. Yo dediqué 10 años de mi vida a esto, perdiendo dinero, porque yo ganaba más pasta como actor.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Y salud, a lo mejor.

[Toni Cantó]
Salud, ganando canas, perdiendo algo de salud. Probablemente más que salud me duele la calidad de vida, porque sufrí mucho estrés, porque eran 24-7, por lo menos en el nivel en el que yo estaba. Hay gente que se toca los huevos, con perdón, pero yo, desde luego, estaba todo el puñetero día currando. Y también con un coste reputacional, porque Miguel Ángel Rodríguez, que es un tío muy listo, me dijo una vez que en política es difícil entrar, pero es más difícil salir. Y yo lo entendí porque es difícil salir por dos razones. Primero, porque engancha y yo, de hecho, salí más tarde de lo que debiera.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Pero que te engancha esa dopamina del respeto.

[Toni Cantó]
Y la de actualidad y el que se abre un ascensor y aparece un ministro. Estás en la pomada, como se dice, estás en el Congreso, estás viéndolo todo, estás donde, como decía aquel, donde se hacen las salchichas. Es mejor no ver ni cómo se hacen las salchichas ni cómo se hacen las leyes. Estás ahí y de alguna manera eso engancha. Y además, a mí el parlamentarismo me gusta mucho. Salir a dar discursos, salir a hilar un buen discurso y notar que conectas. Había discursos míos que tenían millones de visualizaciones. Entonces, eso engancha porque notas que estás empezando a conectar con tu votante o con tu público. Pero

[Toni Cantó]
esto viene porque te contaba que yo lo intenté, pero realmente saliendo de allí dices: "Dios mío, nosotros estuvimos en un partido que no tiene ni un caso de corrupción, que aportaba soluciones que yo creo que eran muy válidas para la sociedad, que pretendía huir de esa polarización y al final los votantes, que son los que mandan, y nuestros errores debimos cometer para que eso sucediera, nos mandaron para casa y fuera". Y dices: "Ostras, es duro". Pero por eso mismo creo que es complicado, porque nosotros lo intentamos, estuvimos ahí a punto de conseguirlo y para el carajo.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Hablando de la dopamina que me has dicho que engancha y luego también haciendo un poco de reflexión sobre tu etapa de actor, es muy complicado entrar en el alter ego, el personaje. ¿No te disocias a veces de ti mismo?

[Toni Cantó]
No, yo siempre creo que cuando escucho a gente decir, iba a decir con todos mis respetos, pero no, porque no es respetuoso lo que voy a decir, pero cuando yo escucho a alguien decir: "No, yo llego a casa y me cuesta un montón quitarme el personaje", digo: "Este tío es gilipollas". Se está pegando el pisto, porque yo lo veo más de otra manera, pero yo creo que tiene que ver con el carácter de la gente. Yo lo veo más, como dicen los franceses o los ingleses, "jouer" o "play", como un juego, y no me lo tomo tan en serio. Yo tuve mi época así y tuve mi época en la que creía que el teatro iba a cambiar el mundo. El teatro no va a cambiar el mundo. Esto va de entretenimiento, de conseguir que la gente esté quieta y disfrutando de una aventura durante un rato. Y si conseguimos, como decía Shakespeare a través de Hamlet, ser un espejo que haga que cosas suyas le resuenen. Estupendo. Y que se cuestione alguna cosilla, estupendo. Pero cambiar el mundo, ni de coña. Me parece creerse demasiado importantes. Yo no creo que seamos tan importantes.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
¿Y la inteligencia artificial o los avances tecnológicos se van a cargar el teatro?

[Toni Cantó]
No, el teatro no.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
¿Y el mundo?

[Toni Cantó]
El mundo tampoco. Yo soy un optimista. A pesar de todo, yo soy un tío optimista. Creo que el ser humano es el milagro de la naturaleza. Creo que lo que hemos conseguido es absolutamente inexplicable. Yo sigo maravillándome con cosas que hemos conseguido y estoy convencido de que seguiremos para arriba, pero con esos dientes de sierra. A veces para abajo y luego para arriba. Pero yo creo que, como siempre, el teatro seguirá con esa mala salud de hierro, porque si alguien tiene que tener un poquito más de miedo con la inteligencia artificial es lo que tiene que ver con el mundo audiovisual. Me explico. Yo estoy convencido de que dentro de nada ya se ven cortos y veremos películas hechas solo con IA y probablemente algún productor diga: "Yo le voy a pagar a este actor que me da el coñazo, me pide un horario y me cobra un pastón. Pongo una IA a trabajar 24 horas al día".

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Que no le tronca nunca.

[Toni Cantó]
Y ya está. Pero en teatro no. De hecho, la gran crisis del mundo de la discográfica creó de repente algo completamente distinto. Ahora no se venden discos, ahora el negocio está en los conciertos en directo. Yo creo que eso el teatro lo va a poder seguir manteniendo. Tendrá que seguir evolucionando. No se puede hacer teatro como se hacía teatro hace años. Y tendremos que seguir conectando con los temas y con la forma de interpretar o de poner en pie las escenas o con la estética que conecte con el público de ese momento. Pero yo creo que el secreto seguirá siendo ver una cosa en vivo, porque yo creo que al final las personas no nos podemos comunicar de la misma forma a través de una pantalla que viendo a alguien en vivo delante nuestro. No es lo mismo.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Sí, aunque a lo mejor exista la manera de que te sientes en las butacas, te pongan unas gafas de realidad virtual y esté el avatar de Toni Cantó hablando de tal, ¿sí que piensas que el ser humano necesita el contacto?

[Toni Cantó]
Yo creo que sí. Yo creo que somos seres sociables, somos seres que si nos aíslan y estamos en soledad, nos volvemos locos.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Pasó con el COVID.

[Toni Cantó]
Somos seres que necesitamos contacto y un contacto físico, además. Y esa magia que tiene meterte en un lugar a ver a alguien tocar un instrumento o decir o vivir un texto o cualquier otra de las manifestaciones que hay en las artes escénicas, yo creo que seguirán teniendo un valor incluso más grande ahora que siempre existirá la duda de si ese vídeo es de un tío de verdad o es una creación de la inteligencia artificial. Aquí, cuando estamos tú y yo, aquí yo sé que tú no eres una IA.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
No hay trampa ni cartón.

[Toni Cantó]
No hay posibilidad de trampa.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
¿Cómo está el mundo del arte, la cultura y el teatro? ¿Cómo lo concibes ahora en España?

[Toni Cantó]
Yo creo que está en un momento muy delicado. Yo distinguiría entre, hablando de artes escénicas, cine y tal. No me meto en el tema de la música, pero sí que podría hablar del tema del cine, que creo que es una industria un poco más frágil que la de la televisión. Curiosamente, creo yo. Yo soy un gran defensor, como decía Escotado, del capitalismo, del mercado, porque al final se habla del capitalismo como si fuera una cosa tremenda y yo creo que es el mejor invento. Es el comercio, que decía Escotado. Lo que no me gusta es el capitalismo de amiguetes, la corrupción, pero el comercio, que es el capitalismo, para mí sí que está bien. Entonces, curiosamente, donde el comercio, donde el mercado ha actuado, que es en la televisión, los resultados son buenos. Hemos creado una industria. Hay series españolas que se están viendo en todo el mundo. Cuando el mercado se ha visto desvirtuado por ayudas y no ha premiado el resultado, que yo entiendo que deba haber películas que no vea ni el tato, pero que sean películas especiales que haya que proteger. Entiendo que ese cine sí que ha de estar protegido, pero yo entiendo que eso ha de ser una minoría. No se ha creado una industria cinematográfica tan sólida como la de la televisión. Y en teatro sí que hay también una industria, pero también es cierto que el teatro goza también de una mala salud de hierro, porque es muy duro. Los costes son muy gordos. Entonces, por eso tú ya no ves funciones de teatro como cuando yo empezaba. Empecé en esto hace 40 años, qué horror. El otro día me vi con unos compañeros con los que estrenábamos hace 40 años "Los 80 son nuestros", de Ana Diosdado. Y esa función era de 8 personajes. Es imposible ver funciones de 8 personajes, de 10, de 12.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Porque no hay pasta, no hay inversión.

[Toni Cantó]
Mover una compañía de 12 actores es un dineral. Pagar 12 sueldos es un dineral. Eso lo hacen los musicales, que por cierto, es otro ejemplo de cómo la creación de un buen mercado ha creado una industria. En Madrid hay tropecientos musicales.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Y funcionan.

[Toni Cantó]
Y funcionan estupendamente. Va gente de toda España a ver allí musicales. Y es muy curioso porque eso ha tirado de los actores. Antes, hace mucho tiempo, no había suficientes actores porque no había preparación en nuestro país, porque se había perdido la tradición de la revista y la zarzuela, que eran nuestros musicales. Y no había un teatro musical moderno, no había sufi100tes actores o actrices que pudieran hacerlo. Y ahora hay una gente que canta, que baila y que interpreta, que está a la altura de cualquier teatro de Broadway, de Londres o de París, de donde sea.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
En la sociedad del "scroll" infinito, que entiendo que a lo mejor con esa dopamina y sobre todo esa sensación de enganche.

[Toni Cantó]
Es muy interesante ese tema.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
En un musical, a lo mejor te mantiene más enganchado, pero quizá esa sociedad del "scroll" es mucho más incapaz de sentarse a ver una obra de teatro y aguantar un silencio.

[Toni Cantó]
Es muy interesante el tema que introduces, porque ahora mismo estoy leyendo un libro sobre eso. Y yo se lo digo siempre a los alumnos de oratoria. Hay un pedagogo que a mí me gusta mucho, que se llama Gregorio Luri, que tiene una frase que me encanta, y él dice que la atención es el nuevo cociente intelectual. Yo entiendo que es lógico que haya gente que empiece a preferir varios puntos menos de cociente intelectual, pero que sea capaz de estarse sentado manteniendo una actividad durante un tiempo, porque cada vez es más complicado. En este libro explican que una de las razones son las redes sociales, una de las más importantes, pero no es la única, hay otras. Y yo siempre les digo a los alumnos de oratoria que eso es caca de la vaca, porque si tú no empiezas un discurso pegando un golpe que haga que la gente diga: "¡Guau!" y entonces ya los sujetes, les sueltes los titulares, los desarrolles, los repitas y cierres con un buen final, si no pegas ese primer golpe, es que la gente ya empieza a pensar en la compra, en sus movidas de ayer, en: "Ay, Dios mío de mi vida", o a juzgar o a otras cosas. Es cada vez más complicado. Nosotros decíamos en aquella época en política que era imposible, que la gente se quedaba solo en los titulares. Yo ya creo que no llegan ni siquiera a quedarse con el titular completo . Ya tiene que ser un titular cortito.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Tú, desde encima del escenario, ves a gente a lo mejor ahora más hablar entre ellos, coger el móvil. ¿Piensas que como menos atención?

[Toni Cantó]
Es un problema que tenemos en teatro. Hemos tirado la toalla con lo de los sonidos de los teléfonos. Ya damos por hecho. Hay compañías que ni siquiera ponemos un aviso de: "Apaguen sus teléfonos móviles", porque nos hemos dado cuenta de que da igual. Es que se la pela al espectador , no es capaz de apagarlo. ¿Para qué le vas a dar la paliza con el tema? Porque los que lo apagan tampoco tienen por qué estar constantemente escuchando el coñazo de recordárselo. Pero eso es tremendo, porque hay veces que estás en un momento dramático, tenso y tal, y te suena el teléfono y te quieres morir y realmente te quita concentración. Pero sí que también es habitual empezar a ver, desde hace tiempo ya, caritas encendidas porque están mirando el teléfono durante la función. Y es tremendo. Y para autoestima es un poco jodido.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Te tocara la moral.

[Toni Cantó]
Joder, tan mal lo estoy haciendo que no son capaces de atenderme. Pero con eso es con lo que hay que lidiar. Yo lo noto. Con mis hijos lo veía y con mucha gente joven lo veo. Están viendo una peli y están con el móvil a la vez.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Se disrupta menos, entiendo.

[Toni Cantó]
Yo creo que sí.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Los diálogos, entiendo.

[Toni Cantó]
Y yo sigo creyendo que entrenar la atención, y te lo digo yo, porque yo creo que esto no es solamente un tema de jóvenes, yo creo que nos pasa a todos. Hay que seguir entrenando la atención y yo procuro hacerlo porque me doy cuenta de que de repente me es más difícil que hace 20 años coger un tocho de libro y venga, para allá que vamos y leérmelo. Me distraigo más fácilmente, luego me cuesta más retomar el hilo. No creo que sea solo un fenómeno de jóvenes. Creo que es un fenómeno social y además creo que es un fenómeno que tiene y que tendrá consecuencias, porque evidentemente, si nos sucede a todos, habrá menos gente puesta a la tarea para descubrir cosas.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Al final, quizá, yo siempre digo que mi generación, yo tengo 35 años, yo creo que fui casi el último chaval que fue a pegarle al teléfono a su colega para que se bajara sin el móvil. Fuimos una generación cobaya porque fuimos los 1s que tuvimos a lo mejor Messenger cuando sobre todo no éramos adultos, los primeros que chateamos con el BlackBerry, luego Facebook, Tuenti, que estuvo aquí, de hecho, el creador, Félix Ruiz. Luego Instagram. Pero para vuestra generación ha tenido que ser una adaptación.

[Toni Cantó]
Claro, yo el otro día me veía con mis compañeros en "Los 80 son nuestros" y decíamos: "Ostras, en aquella época no teníamos móviles". Móvil no existía. De hecho, yo me fui a vivir en aquella época a Torrelodones. Tú eres muy joven, pero era una época en la que tú pedías una línea telefónica y a lo mejor Telefónica tardaba un año en darte la línea porque no tenía líneas. Claro, yo no podía estar un año sin teléfono. Entonces, me gasté un pastizal en un teléfono que era un bicharraco así de grande, como un maletín, que costaba pasta, pero claro, para que me llamaran para trabajar, yo necesitaba tener un teléfono. Y ese era el teléfono que yo tenía. Tardó años en llegar un móvil de un tamaño, digamos ya un poco civilizado para lo que estamos acostumbrados ahora. Por supuesto, no tenía ni internet ni nada. Pero quiero decir que, ostras, de repente para nosotros el otro día hablando era como: "Coño, no había móviles". Y más cosas, porque claro, al final no es solo móviles, es el tema de la llegada de la red y de todo lo que ha significado eso.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
¿Pasas tiempo en redes sociales?

[Toni Cantó]
No, me refería a la red en general, a googlear algo, a conseguir toda esa información que ahora conseguimos de una manera mágica que antes no la teníamos a nuestro alcance.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Le escuché a Reverte decir una cosa interesante. Dice: "Tenemos toda la historia de España, cualquier cosa que no sepamos, a un clic". La única cosa que es que no preguntamos y hacemos clic en otro tipo de cosas.

[Toni Cantó]
En otros lugares. Claro, ese es el reto también con la IA, aprender a ordenarle, a preguntarle y todo eso. Y la paradoja es que en el momento en el que más información hay para formar mentes críticas, parece que lo que estamos ha100do es aborregarnos, porque es donde más empiezan a surgir las locuras paranoicas del personal y las mentiras.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Dicen que una generación poco formada es la más fácil de manipular.

[Toni Cantó]
Claro, evidentemente.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
¿Piensas que nos están llevando a eso?

[Toni Cantó]
Yo creo que es un intento, pero yo soy positivo. Yo creo que los jóvenes tienen una realidad complicada para mí, porque yo creo que la tuve más fácil que ellos. Desde luego, en mi sector, sin duda alguna, porque en mi época yo iba para médico. Mi padre es un cirujano muy bueno y él estaba empeñado en que yo siguiera su camino. Y en el último momento, con 18 años, me lié la manta a la cabeza y me escapé a Madrid sin conocer a nadie allí y me lancé a vivir de esto. Y en aquella época estaba muy mal visto vivir de esto. Perdón por la expresión, pero se decía que era una profesión de putas y maricones. No lo decía mi padre, pero se decía, era una profesión todavía mal vista. Yo creo que hasta el siglo XIX, no sé si era comienzos, y si no, poco antes, en algunos lugares a los actores no se nos permitía ser enterrados en los cementerios con el resto de las personas. Durante muchos siglos fue así. Era gentuza. Y nosotros lo llevamos muy a gala. A mí me encanta. Tiene una cosa romántica, eso que mola. Pero socialmente estaba muy mal visto. Ahora no. Ahora incluso las familias empujan a sus hijos a dedicarse a la música, a la actuación o a todo eso. Ha habido un cambio muy gordo. Pero claro, ese cambio, por ejemplo, hace que yo antes, cuando empezaba, me fuera a un casting y me encontrara con 15, 20. Ahora tú vas a un casting y te encuentras con 400 y no te estoy exagerando para nada. Ent11s, para un joven actor es mucho más complicado empezar ahora que cuando yo empecé. Pero en general, para todos los jóvenes, yo creo que hay dos o 3 retos ahora que hacen que sea más complicado. Antes hablábamos de la vivienda. Sin duda, yo creo que la vivienda y la precariedad de empleo y el paro y todo eso es más complicado. Por eso es muy importante la formación. Yo creo que todos los jóvenes y todos los padres tenemos claro que el futuro de nuestros hijos tiene mucho que ver con la formación, pero aparte de la formación habitual, la carrera, con todos los valores añadidos que ellos puedan ir acumulando, con los másters que vayan acumulando, con la experiencia que vayan acumulando, porque todo eso hace que ellos crezcan más como personas y tengan un "background" y un currículum que les haga más interesantes.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Toni, dentro de esa persuasión, manipulación, oratoria, ¿es una buena herramienta provocar? Cuando provocas, ¿captas atención?

[Toni Cantó]
Sí, yo creo que sí. Lo que pasa es que se te puede ver el plumero si te quedas solo en eso. Pero yo creo que una estrategia provocadora es buena muchas veces. Y la publicidad muchas veces va de eso, de provocar. Tiene que ver con lo que te decía antes de empezar con un buen golpe que haga que atiendas y luego ya, cuando te tienen sujeto, intentar que no se pierda esa atención, pero puede serlo, sí, claro.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Dentro de todo ese personaje que uno crea, no solo para persuadir o para estar en el Congreso, para estar en las tablas, ¿hay algo que siempre te haya dado miedo mostrar de ti? ¿Hay alguna barrerita o algún tema que vaya de soslayo?

[Toni Cantó]
La verdad que no. Nunca me he sentido especialmente cerrado para algún tema en concreto. Y he tenido que hacer un poco de todo, porque he tenido que travestirme, he tenido que bailar, he tenido que cantar, que son cosas en las que, sobre todo bailar, me he sentido muy torpe. Cantar sí, he cantado más y me gusta y me siento menos torpe. Bailar era un horror, pero te toca. Hay algo que es un poco como la nariz de "clown". Hay algo que cuando te subes a un escenario, de alguna manera hay un "pam" que de repente hace que te olvides de ti y entres en otra dinámica y sea más fácil hacer. Y les pasa a mis alumnos en clase de teatro. De repente me dicen: "Es que usted hace unas cosas que yo no me esperaba en la vida estar haciendo". Pero entras en una dinámica que es como si te refugiaras detrás de un personaje.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Unas gafas de sol, ¿no?

[Toni Cantó]
Sí, pero es lo que te decía. En el fondo es como la nariz de "clown" o la máscara que utilizaban los griegos. Y que es como si tú mismo te dieras permiso para hacer cosas que en la vida real yo luego siempre me dicen: "Ahora que salga a hablar el actor". Digo: "Los cojones, que salga a hablar el actor, ni de coña, me da mucho corte". Y además hay veces que digo: "¿Por qué? Si ya tengo bastante yo con mi curro como para tener que estar aquí ahora". Y en esas situaciones me da corte y me cuesta, pero encima de un escenario no. Hay algo ahí que se rompe y que es muy útil para que podamos hacer cosas que si no, no.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Yo creo que también hay como una especie de truco. Yo tengo varios amigos artistas y uno que es músico, no vamos a desvelar, que es bastante tímido, se pone unas gafas de sol durante el concierto.

[Toni Cantó]
Es lo mismo.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Y cambia su personalidad radical.

[Toni Cantó]
Pero radical. Yo lo noto en mi vida real también. En mi vida real hay muchas veces o momentos en los que he estado con mucha presión o muy señalado en la época política, pero también momentos en los que he estado como con la fama, porque yo he pasado por épocas de mucha fama. Cuando empezaba era la leche. Había dos cadenas de televisión. Los programas que yo presentaba te estaban viendo 10 millones de personas sí o sí, que no tenían otra. Había Televisión Española 1 y la 2 y ya está. Te veían 10 millones en sábado noche sí o sí. Y de repente tenía unos picos de popularidad. Luego bajas, luego "7 vidas", otra vez para arriba, bajas, política, otra vez para arriba, para bien y para mal. Luego vuelves a bajar. Y sí que es cierto que para mí luego, en algunos momentos en la calle, era como: "Dios mío", iba calado con la gorra, calado con las gafas. O recuerdo especialmente un día haciendo un bolo en Alicante. Estaba toda la calle llena de gente de juerga y yo ese día me calcé una peluca y unas gafas. No me conocía nadie y disfruté como un enano, porque también, de alguna manera, la fama, esa exposición, puede haber un comienzo de tu profesión en la que la sientes. Yo lo recuerdo perfectamente la primera vez que alguien me reconoció en la calle. Lo recuerdo como si fuera ayer. Pero al poco tiempo te das cuenta de que tiene un reverso tenebroso jodido, porque de alguna manera te hace renunciar a muchas cosas que la gente que no es conocida puede hacer con total naturalidad.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
¿Estás más en paz ahora en Valencia?

[Toni Cantó]
Sí, estoy muy en paz. Estoy en uno de los mejores momentos de mi vida, diría yo. Estoy muy felizmente casado desde hace tiempo y me va muy bien. Tengo una relación maravillosa a la que puedo dedicar más tiempo que antes, cuando estaba en política con mis hijos. Tengo una escuela de teatro que me llena mucho, tengo mis funciones de teatro, tengo mis clases de oratoria que me encantan, porque yo siempre digo que me gusta enseñar porque aprendo mucho. Yo diría que estoy en uno de los mejores momentos de mi vida.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Me gusta que hayas llevado la respuesta por aquí porque me hace preguntarte, ya que te tenemos en UTAMED como profesor de oratoria, ¿qué van a aprender los alumnos contigo?

[Toni Cantó]
Lo que procuro enseñar siempre es una oratoria muy práctica. No van a sentarse a tomar apuntes, van a salir a hacer muchos de los ejercicios que nosotros los actores hacemos para estar preparados. Y esto significa preparar el cuerpo, preparar tus emociones, ser más conscientes de lo que comunicamos, porque habitualmente comunicamos algo que es muy distinto de lo que realmente comunicamos. Queremos comunicar algo muy distinto. Van a aprender a vocalizar. Sobre todo, van a aprender a no pasarlo tan mal, porque en esto hay gente que lo pasa fatal. Y yo creo que lo que van a poder hacer es una jornada en la que vamos a dedicar un buen tiempo a jugar, a probar y a ir ensanchando posibilidades expresivas para que esto les dé más posibilidades de lo que tú decías, de persuadir. Yo me encuentro muchas veces con ingenieros magníficos, con unos cocos. Formo mucho a ingenieros, pero luego tienen que levantar una ronda de financiación y venden su invento o su cacharro fatal. Es una habilidad en la que todo el mundo creo que se debe formar y en la que todo el mundo puede hacer crecer, porque yo creo que es muy importante, no solamente para comunicarnos con otras personas, también para comunicarnos con nuestros equipos, también para comunicarnos cuando tienes que vender un producto. Además, es un viaje personal. Yo creo que lo van a pasar muy bien y afortunadamente, al ser una cosa un poco de choque, que no se me asuste nadie porque es divertido, el resultado es rápido.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Se nota el progreso.

[Toni Cantó]
Es muy rápido. En una sesión de 4 horas, yo siempre noto un crecimiento y la gente suele salir muy entusiasmada y muy contenta porque notan que algo se ha resquebrajado y han salido algo un poco distinto.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Yo, que también soy un apasionado de la oratoria, estaré yo personalmente muy pendiente a todo lo que nos puedas enseñar.

[Toni Cantó]
Me alegro.

[Emilio Morales (Entrevistador)]
Y sobre todo, bienvenido a casa.

[Toni Cantó]
Gracias.

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