Transformación Educativa y Aprendizaje con Sonia Díez
Sonia Díez analiza por qué estamos viviendo el fin de la educación tal y como la conocemos y por qué este cambio puede ser, en realidad, una gran oportunidad, no desde el derrotismo, sino desde una visión esperanzadora que invita a la acción y a la audacia para diseñar el futuro que deseamos.
Durante la entrevista, explica que el modelo educativo actual fue diseñado para un mundo que ya no existe y que, sin embargo, seguimos manteniendo estructuras rígidas, contenidos “enlatados” y una experiencia poco personalizada para alumnos que viven en un entorno donde todo se adapta a sus necesidades.
“La educación fue diseñada para un tiempo que ya no existe.”
También aborda el impacto de la tecnología en el aprendizaje, diferenciando entre pantallas y herramientas educativas bien aplicadas. Defiende que la clave está en integrar la tecnología con intención y propósito, automatizando procesos para dedicar más tiempo a la atención humana, al cuidado y a la motivación del alumno.
“La incorporación de la tecnología favorece el aprendizaje y el bienestar.”
Finalmente, plantea la necesidad de una reconversión profunda del sector educativo, impulsada por la ciudadanía y no solo por la política. En un contexto marcado por la inteligencia artificial, apuesta por afrontar el cambio sin miedo, con ética, pilotaje y decisiones valientes, recordando que “esto no es un movimiento de la queja, es un movimiento del amor”.
[Sonia Díez]
Estamos en una estructura de educación que fue diseñada para un tiempo que no existe ya. De aquí a 5 años vista, ¿dónde nos van a colocar las inteligencias artificiales? Los trabajos hacia los que vamos no se corresponden con ciencias y letras, carrera de Derecho, carrera de Ingeniería. Si tú automatizas cierto tipo de aprendizajes con inteligencias artificiales, con procesos que están bien pautados, potencias por 2, por 3, por 4 el aprendizaje. El buen profesor milenial puede ser la bisagra entre un mundo que fue y un mundo que empieza a ser. Los alumnos viven en un mundo donde todo está personalizado, donde todo lo puedes elegir y la experiencia que tienen en la escuela es .
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Sonia, buenos días. Tengo aquí tu libro "El fin de la educación". ¿Estamos en el fin de una era, empezando otra?
[Sonia Díez]
Yo creo que estamos, de hecho, en el fin de una era. El mundo está cambiando muy rápidamente. Y cuando hablo del fin de la educación es porque a la fuerza va a ser el fin de la educación que conocemos, pero con un poquito de suerte va a ser el fin de la educación que conocemos. Es decir, es un libro no derrotista, sino esperanzador y que invita a la acción.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
¿El futuro es alentador?
[Sonia Díez]
Yo creo que sí. El futuro debe ser, por obligación casi te diría humana, debe ser alentador. A poco que miremos atrás a nuestros ancestros, lo que han currado por nosotros y por que estemos aquí, significa que tenemos todavía mucho más que dar. Pero tenemos que ser audaces y tenemos que ser listos y tenemos que prospectar futuros que deseamos y no obviar aquellas circunstancias o futuros que no son tan deseables.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Hemos estado, por lo que te he leído y sobre todo visto, que ahora parece que vemos más que leemos, ¿demasiado tiempo anclados en un modelo de educación concreto? ¿Crees que llevamos demasiado tiempo sedimentados en una estructura de educación que no nos conviene?
[Sonia Díez]
Creo que estamos en una estructura de educación que fue diseñada para un tiempo que no existe ya. Estuvo diseñada para poder llevar a lugares muy remotos una apertura que las comunidades pequeñitas no podían tener, lugares que estaban muy aislados y que la única capacidad que tenían de aprender competencias que se requerían en el mundo era que llegara un maestro con unos libros y esa tecnología pudiera abrirles al mundo. Y ahora es todo lo contrario. Tenemos una comunidad absolutamente global donde las escuelas se encierran, escuelas, centros académicos, algunos, no todos, pero se encierran en un contenido que está enlatado y muy rancio. Entonces, sí, el sistema requiere una apertura, pero tampoco se puede hablar de "el sistema", porque hay muchos sistemas, muchos países y muchas iniciativas que a lo largo de estos 2 últimos años que he empleado en esta investigación me han hecho ver que llegamos tarde desde España y que tenemos que tener nuestro propio proceso de pilotaje y de pilotado para que podamos traer innovación a nuestro sistema. No importar lo que están haciendo otros, sino adaptarlo y decididamente incorporarlo en nuestro sistema.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Y por nuestra cultura, a lo mejor mediterránea o parecida a otros países, ¿quién lo está haciendo bien o de quién tenemos que aprender un poquito más?
[Sonia Díez]
Yo creo que nuestra cultura mediterránea es maravillosa. Si algo la ha caracterizado toda la vida es la creatividad. Y creo que ahora mismo estamos atrapados en una desesperanza que se ha motivado en parte por la confrontación política continua que nos ha llevado a pensar que los únicos que pueden cambiar la educación son precisamente los políticos. Entonces, con 8 leyes educativas en los últimos 40 años, es decir, durante la democracia, y no hemos avanzado gran cosa que se traduzca en hechos reales o en mejorías para las personas que conocemos el aula. Es decir, no tenemos que ocultar el estado de los profesores. Están desbordados, están agotados, están sobrepasados por la cantidad de imperativos que no tienen que ver con sus competencias profesionales, sino con lo que está pasando en el mundo. Con los alumnos, 3 cuartos de lo mismo: el grado de desmotivación, la falta de flexibilidad para poder asumir su capacidad de toma de decisiones y empoderamiento para poder diseñar su itinerario formativo, la personalización de los aprendizajes. Es decir, al final podemos fingir, podemos disimular que esto está todo bien según está diseñado, pero la realidad del aula, que la vemos todos, es diferente. Entonces, esto es un movimiento que hay que hacerlo desde la ciudadanía, conscientes de que no dejaríamos morir o entrar en una situación de vulnerabilidad extrema a una parte de la población a los que consideramos queridos y hermanos, en este caso, niños y jóvenes.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Y siendo pragmático y práctico, ¿por dónde hay que empezar?
[Sonia Díez]
Pues mira, siendo pragmático y práctico, y después de haberle dado muchas vueltas, hay que empezar por todo a la vez. Y esto es pragmático y práctico, y te lo voy a explicar. Mira, durante mucho tiempo hemos pensado que el movimiento que había que hacer en educación era como el juego del mikado, que tú coges una pieza, tiras 7, pero tú coges la tuya. Y estamos en un momento de movimiento de cubo de Rubik. Todas las piezas a la vez, simultáneamente y con una intención, con un propósito. Tenemos que afrontar una reconversión sectorial. Y eso que da mucho miedo, porque en etapas previas ha supuesto conflicto, ha supuesto dolor y demás, ahora deberíamos de afrontarlo de una manera mucho más constructiva. ¿Por qué ha habido reconversiones sectoriales en la siderurgia, en la industria naval, en la minería? La última en la banca. En la banca, en el 2012, los españoles invertimos 12 60 mil millones de euros en la reconversión, porque se reconvierte un sistema cuando uno ve que ese sector es vulnerable porque no tiene capacidad de asumir los retos que se le imponen, o bien por cambio tecnológico.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Obsoleto.
[Sonia Díez]
Y también porque ha cambiado el mundo y solos no pueden salir adelante. Por eso les ayudamos. Yo defiendo que en España estamos ante esa hipótesis y que ese esfuerzo se debe de destinar a que se mejoren las condiciones profesionales del profesorado. Pero también, puesto que la profesión ha cambiado con la eclosión de las inteligencias artificiales y muchas otras cosas más, dar la posibilidad de que la gente que quiera salir de la profesión salga a tiempo y dignamente. Empezar a tener formaciones específicas para asumir los retos que tenemos, que en muchos casos tienen que ver con la salud mental de nuestros jóvenes, por supuesto, inteligencias artificiales. Asumir, por ejemplo, que las familias y los padres de las familias van a tener una vida laboral mucho más flexible que el hecho que requiere la escolarización de unos hijos en un lugar determinado durante unas horas determinadas. Entonces, va a haber que afrontar todos esos cambios poniendo mucho esfuerzo.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Y dinero.
[Sonia Díez]
Y dinero. Por eso digo que, ¿por dónde empezamos? Sin miedo y por una reconversión, es decir, por una visión que afecte, ¿qué te diría yo?, sostenibilidad. Según los datos del propio Ministerio, nosotros estamos generando en el sector educativo, me parece que son residuos por 4000 y pico toneladas al año. Pues igual resulta que merece la pena que evaluemos cómo son las instalaciones de nuestros centros educativos y cuál puede ser la compensación de esa huella que estamos dejando. O, por ejemplo, hay industrias que se están midiendo según el impacto que están generando: impacto ambiental, social y de buen gobierno. Así es como se miden, entre otras cosas, el valor de las empresas cotizadas. Yo, por ejemplo, defiendo fervientemente que la educación, si midiéramos el impacto que genera en las sociedades presentes y futuras, sería el sector número uno en el que merecería la pena invertir. Entonces, quizás hay que buscar otras formas de financiación y de medición de impacto.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Ahora también está muy de moda, y nosotros desde DoutaMed la cogemos, las "soft skills", las habilidades blandas también, incluso, porque la tecnología irrumpe y hay cosas que ya están a golpe de clic y parece que de nuevo son más importantes ciertas habilidades que hace a lo mejor 20 años no se le daban tanta cancha.
[Sonia Díez]
Sí, pero decir que está de moda, a veces hay modas que son inducidas y hay otras modas que no.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Es necesario.
[Sonia Díez]
Claro. Está de moda comer cuando tienes hambre. Claro que está de moda, y está de moda porque son las competencias fundamentales para poder afrontar cualquier escenario de cambio como el que estamos ahora mismo. Ante la incertidumbre hay cosas que son absolutamente innecesarias.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Para quien no lo sepa, la creatividad, el emprendimiento, cierto tipo de competencias que se escapan a lo mejor de un puro estudio, de memorizar y tal.
[Sonia Díez]
Es verdad, las "soft skills" son esas que se consideran que acompañan a las "hard skills", pero ahora se les llama "power skills".
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Sí, porque no son tan "soft".
[Sonia Díez]
Eso es. Son competencias que empoderan. Entonces, en el mundo en el que estamos, el empoderamiento, es decir, el dar cabida a la capacidad que tenemos individual y colectivamente, es lo que nos saca del lugar donde estamos. Entonces, esas "soft skills", la capacidad de empatizar, la capacidad de comprometerse, trabajar en equipo, prospectar futuros posibles y analizar cuáles pueden ser, no solamente las consecuencias, sino los anclajes con los que uno puede afrontar esos retos. Pensamiento crítico, es decir, cuánto de lo que yo pienso lo pienso por mí mismo o lo pienso porque se ha inducido. Todas esas cosas son ahora mismo fundamentales. La capacidad de defensa de un argumento ante un tercero y, sobre todo, mantenerse sólido cuando en un momento determinado uno quiere conseguir algo. Una cosa que me llama mucho la atención, y me llamó la atención y lo voy a decir, durante la pandemia, ha sido la juventud, hasta cierto punto, apática y poco reactiva, que para muchas cosas nos ha venido muy bien. Pero yo recuerdo cuando pensaba en mi propia juventud, a nosotros hubiera sido muy difícil meternos en casa. Es decir, hay un punto de empoderamiento que tiene que ver con una rebeldía, no una rebeldía malsana, sino una rebeldía de buscar horizontes por derecho propio y por convencimiento propio, que es necesario que recupere la juventud.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
¿Ese letargo quizá lo da la propia tecnología?
[Sonia Díez]
Puede ser, pero yo creo que es una consecuencia más de la tecnología y tiene que ver con la desesperanza. Y es un letargo que no es exclusivamente de la tecnología, sino de la desconfianza que se genera entre los jóvenes de estar bien cuidado por los adultos que tomamos decisiones. Es una desconfianza porque ven que su mundo se está deteriorando, porque cada vez la capacidad de ser autónomos y acceder a la vivienda empieza a ser una quimera más lejana, porque el establecer vínculos se está Está generando dificultades para que ellos se planteen cosas tan sencillas como tener hijos o quizás enamorarse y comprometerse.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
¿Somos una generación sobreprotegida por nuestros padres? Me incluye. Yo soy millennial, no Z, pero quizás somos una generación sobreprotegida. Por eso siempre pensamos que hay alguien que nos va a solucionar el problema.
[Sonia Díez]
No lo sé. Creo que fuisteis una generación sobreprotegida y de la noche a la mañana os han dado un soplomocos con pino. Y creo que si fuisteis una generación sobreprotegida, sin juzgar ni sancionar a nadie, en todo caso fue por amor. Creo que a los hijos les cuidamos en la mejor capacidad que tenemos, pero la fuerza de las circunstancias ha sobrevenido y os ha llevado a un lugar que es un lugar de desconfianza, de desapego y, sobre todo, de falta de esperanza. Entonces, en ese lugar, como yo soy psicóloga.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Lo sabemos.
[Sonia Díez]
Ya sabemos. Entonces, en ese lugar es muy difícil promover y hacer cosas nuevas. Y ahora os necesitamos más que nunca. Necesitamos esa fuerza que está latente y la necesitamos más que nunca para actuar sobre el mundo que debéis incorporaros a diseñar.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
¿Y cómo un profesor, que al final los profesores ya son todos millennials como yo, estimula a un alumno que no tiene ganas de ir a clase o a un alumno que no se ve representado con lo que está aprendiendo?
[Sonia Díez]
El profesor lo 1 que tiene que hacer es recuperar el anclaje de por qué es un profesor y para qué. Entonces, cuando tú piensas que eres maestro, que eres profesor, docente en la etapa que sea, y crees que lo que tú estás aportando es conocimiento, tus expectativas profesionales son muy cortitas y muy planas. 1, porque hay sustitutivos que están acelerando esa capacidad de facilitar el acceso al conocimiento de manera muy rápida. Y yo lo he estado viendo fuera de las fronteras españolas con evidencias científicas y se te ponen los pelos como escarpias. Eso ya está.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
¿Pone un ejemplo?
[Sonia Díez]
Sí, por ejemplo, en Corea y en Estados Unidos. En Estados Unidos hay un modelo que se llama "2 hours learning", que está demostrando que en apenas 2 horas el alumno aprende aproximadamente lo mismo o el doble, dependiendo de las capacidades del alumno, de lo que aprende en una jornada académica normal. Y luego en Corea, por ejemplo, han automatizado todas las matemáticas, la informática y el idioma extranjero. Entonces, hay cosas que si nada más es para aprender de manera automatizada, va a haber quien o qué nos vaya superando. Sin embargo, precisamente porque va a haber esos sustitutivos, más que nunca, para que eso suceda, no puede suceder de manera excluyente. Es decir, va a tener que haber un montón de humanos muy bien preparados para acompañar, como humanos que somos, a otros que están en ese proceso de aprendizaje. Y ahí es donde se tiene que producir la máxima especialización del maestro como acompañante. Entonces, de alguna manera, para gente joven, tú me has preguntado y dices: "Los profesores somos ahora millennials". Pues no habéis tenido esa experiencia, porque como alumnos no habéis sido llevados a ese momento. Como profesores tampoco habéis sido formados en esas competencias, pero como jóvenes que sois, tenéis en vena la audacia, la curiosidad y la potencialidad de descubrir esos horizontes de manera muy inmediata. Entonces, el buen profesor millennial va a ser el mejor profesor de las próximas generaciones, porque va a ser aquel que ahora mismo puede ser la bisagra entre un mundo que fue y un mundo que empieza a ser.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Para eso entiendo que la formación continua es más que necesaria, porque antes quizá un profesor estudiaba su carrera o Filología o cualquier tipo de competencia y le daba como para tirarse una vida entera enseñando a sus alumnos. Ahora creo que como no te formes todos los días, estás un poquito fuera del mercado.
[Sonia Díez]
Pues sí, y al mismo tiempo, imagínate esta carrera de obstáculos de que tú tuvieras que ser el pico del iceberg en todo lo que está sucediendo. Entonces, sí, va a haber que formarse todos los días, pero no necesariamente en contenidos actualizados, que es a lo que voy. Lo que sí va a haber que formarse todos los días son en competencias de las ciencias de aprendizaje. Y las competencias de ciencias de aprendizaje son neurociencia, es pedagogía, es psicología, es antropología. Durante mucho tiempo se ha pensado que los niños y jóvenes no merecían la pena como estudio en el ámbito de la antropología, porque digamos que era estudiar algo que estaba a medio hacer. Hasta que no te hicieras adulto, ¿para qué estudiar? Entonces, claro que como maestros, como profesores, vais a tener que estudiar mucho, pero quizás cosas diferentes. Y luego hay otra cosa muy importante, y es que es la primera vez en la historia de la humanidad que convivimos 9 generaciones distintas. Entonces, ese proceso de aprender y desaprender y de cambio continuo no va a afectar solamente una etapa de la vida.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Claro.
[Sonia Díez]
Entonces, la actualización profesional se va a tener que ir adaptando también a los aprendizajes que en esas otras generaciones que convivimos juntos van a surgir como necesidades.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
¿Los avances y la tecnología dentro de un aula igualan a los alumnos o los distancian? Quiero decir, a lo mejor antes había en una clase 10 niños más avanzados, dos niños que necesitaban capacidades y luego el grueso en general. ¿Los avances hacen que la brecha sea más grande o la iguala?
[Sonia Díez]
No, la brecha no es más grande. Lo que es más grande es la personalización que se puede producir. Eso redunda en la motivación, en la autoestima. Lo peor que podemos hacer a un alumno, no es que fracase en matemáticas. Yo todavía de vez en cuando sueño con que tengo examen de matemáticas.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Yo también. Nada más que se me daban fatal y siento sueño que no me lo sé.
[Sonia Díez]
A mí también. Y digo: "Pero Dios mío, como se den cuenta ahora, a estas alturas, que yo me he sacado el título, pero no tengo el examen aprobado". No es esa sensación de incompetencia en una materia. Lo peor que podemos hacer a un alumno es que tenga una sensación de incompetencia vital, de tener una muy baja autoestima. Las tecnologías ahora mismo en el aula están salvando esa brecha. No lo están salvando de todas las formas. Las pantallas es otra película.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Luego iba por ahí.
[Sonia Díez]
Pero las tecnologías tienen la potencialidad de salvar esa brecha y de conseguir la equidad que tantas veces hemos buscado, porque te van a permitir flexibilizar itinerarios, te van a permitir flexibilizar materias. Es decir, no todo el mundo tiene por qué saber en el mismo momento la misma cantidad de contenido de una materia determinada, ni por arriba ni por abajo. Hay chicos maravillosos. Yo te voy a poner un ejemplo. Un niño que yo tuve, Manuel, hicimos un programa con IBM, con un programa que tenían de formación empresarial, y se lo propuse a Horacio Morel, el director general de IBM, justo al final de la pandemia. Le dije: "Déjame que los chicos hagan también una formación dentro del colegio que tenga competencias o validación empresarial". E hicieron el Watson Backclass. Normalmente, este es un contenido que lo suelen hacer en empresa los trabajadores en 30 horas, 40 horas, tienen hasta 50. Este chaval se lo hizo en 16 horas. Un chaval que suspendía, era de los que iban con las manos en los bolsillos, con el pelo todo rizado, mirando para abajo. Y cuando llegó Horacio Morel y le preguntó: "Quiero conocerte". Y le dijo: "He hablado de ti a Su Majestad el Rey ayer". Dice: "Porque cuando he visto que te lo has hecho en 16 horas, empezando a las 3:00 p.m. de un día y terminándolo para el día siguiente, me he quedado sorprendido. ¿Qué ha pasado?" Y dijo él: "Pues que me encantó y he decidido no dormir y me ha parecido apasionante". Las tecnologías pueden conseguir eso. Pueden conseguir que un chaval, en un momento determinado, enganche con un contenido que le salve la vida porque le haga sentir muy valioso y único.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Por contrapartida, y cogiendo del guante de lo que me has dicho antes, quizá estar en las pantallas y estar demasiado pendiente de esas pantallas que nos separen de nuestra realidad. ¿Puede ser?
[Sonia Díez]
Hay un libro muy bueno que se llama "El valor de la atención", que lo explica muy bien. Y efectivamente, hay dos efectos que se están generando en nuestro cerebro por la cantidad de consumo de pantalla que tenemos. Uno es que nuestra capacidad de atención ha caído, se ha desplomado en picado. Hay un desplome y eso significa que nos cuesta más mantener la atención. Tenemos un hábito que no nos favorece esa capacidad de aprendizaje. Y luego hay otra cuestión que es muy importante, y es que además las pantallas, que no es la tecnología, reclaman un consumo de energía visual y atencional que afecta a nuestro cerebro. Es decir, dormimos poco, descansamos poco, en parte también por la cantidad de estimulación del tipo de luz que tienen estas pantallas. Con todo eso, los estudios dicen: "La incorporación de la tecnología favorece el aprendizaje y el bienestar, siempre y cuando no convivan simultáneamente la aportación humana y la aportación tecnológica".
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Qué interesante.
[Sonia Díez]
Me explico. Si tú estás en un aula con la pantalla y el profesor al lado haciendo una misma actividad, la merma de tu capacidad atencional al tener que utilizar los dos recursos dificulta el aprendizaje. Pero si tú automatizas cierto tipo de aprendizajes con inteligencias artificiales, con procesos que están bien pautados, y tú destinas un tiempo exclusivamente a la atención humana, a la atención del cuidado de la persona, potencias por 2, por 3, por 4 y estimulas el aprendizaje y también la voluntad o la motivación de aprendizaje.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Ya tenemos todos los ingredientes. Ahora hay que hacer un poco la receta. ¿Quién suele llegar primero, la educación privada o la pública?
[Sonia Díez]
Cuando la educación está tan reglada, cuando está todo tan ordenado, la educación privada está obligada a buscar en un mercado una diferenciación y casi siempre toma iniciativas para poder implementar cualquier innovación que hay alrededor. Es decir, le resulta más fácil, porque juega con pólvora propia, acceder a este tipo de iniciativas. La pública valida de manera mucho más lenta todo lo que son innovaciones. Pero ¿qué pasa? Que como sistema, si entendemos que esto es un sistema que hay que cambiar como sistema, el sistema no puede cambiar si no cambia la educación pública. Es decir, si la gran mayoría de nuestras actividades sistémicas la hacemos desde esos centros que tienen mayoría en la presencia de nuestras vidas, en los profesores, en las familias, en los alumnos, etcétera. Probablemente llegan antes, desde el punto de vista de experimentación, los centros que están obligados a buscarse la vida en la competencia diaria, que son los privados, y probablemente llegan de manera mucho más contundente y son capaces de generar más cambio la pública cuando realmente hace el ejercicio que hemos dicho, el ejercicio del cubo de Rubik, cuando se manejan simultáneamente todos los elementos que tienen que cambiar. Y eso de momento no está pasando.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Es que, claro, de momento no está pasando, porque aquí hablamos del fin de la educación tal y como la conocemos, pero ¿realmente tú piensas que hay un fin? Porque los colegios han cambiado tanto, las universidades han cambiado tanto.
[Sonia Díez]
No. Por eso va a ser un fin, porque hubo una profesión que era la de los escribanos, que tenían garantizada su actividad hasta que llegó la imprenta. La educación tal y como la conocemos, en la medida que puede demostrar que hay formas mejores de hacer las cosas, solamente si tú fuerzas a que permanezcan inmóviles a base de leyes o a base de rigideces, vas a conseguir que las cosas no se muevan. Es decir, esto es como lo de Galileo: "Y sin embargo se mueve". Es decir, sí, dime lo que quieras, pero sin embargo se mueve. Si tú tienes unas tasas de abandono y de deterioro del bienestar mental de los niños, jóvenes y profesores. Si tú tienes unos resultados pobres o mediocres en comparación con los retos y las competencias que demandan las empresas y el mundo laboral, habrá un momento en que tú podrás pararlo en seco. Pero lo normal es que eso, poco a poco, esté cayendo en un proceso de deterioro del que la población civil querrá salir, y querrá salir porque hay un instinto de supervivencia que hace que queramos cuidar de las personas que queremos, que queramos cuidar de nuestros jóvenes, de nuestros niños, y a mí, en mi caso, ya de nuestros nietos, que todavía no han llegado, pero están ahí. De nuestros hijos que pueden ser profesores, de nuestros amigos, de nuestros hermanos. Al final, es el 90% de la población la que está vinculada de manera directa con la educación. Las leyes las van a contener, que es lo que está pasando ahora: "No, yo no puedo hacer esto, yo no puedo evaluar de tal manera". Lo lees desde el otro lado, te lo dicen los inspectores de educación, otros que tienen que reformar también su función. El inspector son personas que han estudiado muchísimo, que tienen una capacidad inmensa de poder aportar su conocimiento, precisamente a supervisar modelos de innovación pedagógica, pero tiene que cambiar el punto de inicio. Y el punto de inicio no puede ser la confrontación política. Partido A, partido B, partido C. Hay un estudio muy bueno que es el primer barómetro Educa Acción. Es un barómetro sobre la percepción de los españoles en el sistema educativo. Lo hizo la Cátedra Educa Acción de la Universidad Autónoma de Madrid con ayuda de la Fundación Unicaja. Y en este estudio, que sabe muchas cosas y está disponible para todo el mundo, hay una cosa que a mí me llamó muchísimo la atención, y es que el 90% de los españoles, independientemente de la comunidad autónoma donde vivan o trabajen, el tipo de colegios en el que estudien o envíen a sus hijos o trabajen, están de acuerdo en que hace falta un cambio profundo y urgente. Entonces, si estamos todos de acuerdo, algo tendrá que cambiar.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Dicen que un gran tanto por 100 de las profesiones que realicemos en el futuro, de aquí a 15 años, todavía no existen. Entiendo que tampoco las carreras o las asignaturas.
[Sonia Díez]
Pues es que entiendes bien. Fíjate tú, a veces a mí me parece que es como el traje nuevo del emperador, que todo el mundo lo ve y todo el mundo sigue diciendo: "Va a tener que seguir procesionando el emperador en paños menores". Pues igual. Es decir, tú tienes la certeza absoluta, que te lo están diciendo los empleadores, que efectivamente esto está cambiando y que ya los trabajos hacia los que vamos no se corresponden con Ciencias y Letras, carrera de Derecho, carrera de Ingeniería en las especialidades que haya. Entonces, ¿cómo empezamos a cambiar esto? Hay que cambiar los planes de estudios. Para cambiar los planes de estudios, ¿dónde está la fuente de cambio? Dices: "Dios mío, hay una regulación que para cuando terminemos de hacer ese cambio en los planes de estudios, nos vamos a encontrar en otros 5 años más". De aquí a 5 años vista, ¿dónde nos van a colocar las inteligencias artificiales? ¿Cómo de lejos volveremos a estar con esa prospección de futuros? Entonces, esa flexibilización, ese empoderamiento de los docentes, centros educativos, esa autonomía para poder buscar caminos que nos vienen bien a todos, tiene que llegar porque no basta con la fuerza, el esfuerzo, el conocimiento, incluso de los más nobles pensadores que tengamos en cualquier ministerio que se nos ocurra. Presente, pasado, futuro. Es que hace falta toda la ciudadanía y toda la potencialidad y el talento y la capacidad creativa de las personas que tienen centros educativos y que son capaces de innovar.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Sonia, ¿se empieza a complicar un poco el asunto cuando se hace negocio de la educación?
[Sonia Díez]
Se empieza a complicar el asunto. No, yo creo que el asunto está complicado ya. Y es al revés. Se empieza a hacer negocio en la educación cuando se pierde el propósito y el posicionamiento en la educación, que no es negocio. Gracias a Dios, yo he estudiado también Ciencias Económicas y Empresariales. Tengo mi doctorado ahí y un MBA. El negocio existe cuando uno ve una necesidad que una empresa privada puede cumplir, puede cubrir. Y entonces ahí empieza a haber negocio. ¿Por qué? Porque la gente está dispuesta a invertir parte de sus recursos disponibles en ese valor añadido que te están dando. El problema es que el grado de satisfacción donde tú entiendes que tiene que ser una calidad sufiente para adaptarse a ese futuro hacia el que vamos, no cumple las expectativas del cliente. O bien por plazo, o bien por diversidad, o bien por profundización, o bien por servicios adicionales que se pueda tener. Pero ahí claro que el cliente quiere algo más. Cuando eso te lo llevas a la educación, el problema está en que no estamos cumpliendo suficientemente bien las expectativas del cliente.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Sí, en España tendríamos malas reseñas, quizá.
[Sonia Díez]
Tendríamos malas reseñas, pero fíjate cómo lo has formulado. Me encanta. Tendríamos malas reseñas porque nadie se ocupa de la experiencia de usuario .
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Fíjate.
[Sonia Díez]
En cualquier otro sector, lo que se hace es: vamos a ver cuál es la experiencia de usuario. Vamos a poner una empresa de "delivery" de comida, vamos a poner una empresa de transporte, de domicilios. Todos tienen una reseña porque cumplen las expectativas o no del usuario. ¿Cuáles son las expectativas del usuario que se está educando en España? De sus padres, de sus profesores. ¿Son buenas reseñas? ¿Están contentos los profesores? ¿Suficientemente contentos? Por eso que todo el mundo piensa que es la gran suerte de la profesión, que es tener buenas vacaciones y un salario más o menos estable. Yo te diría que no. Yo te diría que ahora hay muchas otras expectativas y muchas otras presiones que hacen que haya un desajuste de esas satisfacciones. Y en el caso de los alumnos, lo mismo. Los alumnos viven en un mundo donde todo está personalizado, donde todo lo puedes elegir: la película de turno, la comida de turno. No voy a seguir por ahí porque es que es un mundo absolutamente personalizado. Y la experiencia que tienen en la escuela es estándar, es rígida, es muy limitante. Yo he sido muy buena lectora y a mí que me digan que tengo que leer un libro al trimestre y que además tiene que ser ese, cuando tienes bibliotecas y bibliotecas llenas, y es un ejemplo tonto, es muy limitante. Así que creo que es al revés. Empieza a haber negocio cuando bajamos la guardia y no estamos invirtiendo y sudando la camiseta como debemos en la educación.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Sonia, te he escuchado hablar y mencionar a la inteligencia artificial durante esta charla. Se lo pregunto a casi todos los asistentes: ¿amigo o enemigo?
[Sonia Díez]
Animal de compañía. Es que es pulpo, se acabó. Cuando algo va a convivir a tu lado durante mucho tiempo, yo soy superviviente de un cáncer de páncreas. Cuando tú tienes la certeza de que tú tienes que convivir con eso, tienes que buscar la forma de que eso se incorpore a tu vida y que se normalice de manera que tú puedas gestionarlo el tiempo que dure. Animal de compañía significa: cuanto más a la vista y más bajo mi radar esté, mejor. Esto de la inteligencia artificial no es algo que a mí me permita irme al campo y quitarme de en medio y ya está. Me encantaría irme al campo, quitarme de en medio y dejar que otros lo resolvieran. Pero si estoy en educación y estoy comprometida y realmente quiero contribuir al mundo en el que estoy, tengo que estar cerca de la inteligencia artificial, aprender, escuchar mucho, evaluar los riesgos y, desde luego, cuando vea que existen riesgos, sobre todo aquellos que son mayores y que tienen repercusiones con respecto a los jóvenes, poner de manifiesto lo que pienso y lo que digo. Hay un compromiso con respecto al mundo en el que estamos que requiere que tomemos voz y la recuperemos desde los docentes. No somos víctimas de la inteligencia artificial. El mundo cambia y nos va a tocar asumir. A otros les tocaron glaciaciones, a nosotros nos ha tocado la inteligencia artificial.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Lo que sí, quizá, una regularización, sí, ¿no?
[Sonia Díez]
Sí, sin duda, pero basada más en la ética. Y una regularización también, sin duda, pero basada más en el pilotaje, en hacer pruebas, en no tener miedo ni empacho en tomar iniciativas de las que podamos extraer conclusiones nosotros. No Finlandia, no Singapur, no la empresa X o la empresa Y, que saben de nosotros y de cómo programan nuestros profesores, cómo evalúan, mucho más porque nos lo han dado gratis. Yo creo que un país es soberano en la medida que toma decisiones con respecto a cómo acompañar a sus futuras generaciones. Y la inteligencia artificial debería de ser un copiloto de cosas que están por llegar, pero sobre todo de personas. Que van a hacer cosas nuevas y que están por llegar con esas inteligencias artificiales.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Mientras charlábamos, un poquito antes, he leído aquí en el dorso de tu libro y dice: "Cambiar la educación no requiere de nuevas leyes. Lo que necesita es un grupo de personas con decisiones valientes, compartidas y sostenibles". De Juanjo Fraile. ¿Dónde están esas personas?
[Sonia Díez]
Aquí. Tú y yo y la gente normal. La gente normal es maravillosa. La gente normal y joven es maravillosa y además está llena de energía. La gente normal quiere a sus congéneres y se compromete. Y lo vimos en Valencia y lo vemos en tantas ocasiones cuando de repente nos creemos de verdad que tenemos algo que aportar. Entonces, esa gente está aquí. Lo que pasa es que hemos vivido y seguimos viviendo la educación como algo que no nos compete, como algo, primero, que es un derecho, que lo recibimos, pero que si fuera comida y no fuera nutritiva y no tuviera sabor, abriríamos la boca, pondríamos cara de asco y nos lo comeríamos. Y está pasando un poco lo mismo. Es decir, no tenemos por qué comer comida no nutritiva y desde luego que nos haga daño, menos aquella que nos hace daño. Y entonces, el momento de hacerlo es ahora. Los padres y madres durante la pandemia, cuando recibieron a sus hijos en casa, se dieron cuenta, algunos para bien y otros para no tan bien, de qué es lo que hacen realmente sus hijos en los colegios y en las escuelas. Y de repente, algunos dijeron: "A mí me gustaría estar más presente porque quizás yo podría aportar algo más". Entonces, todo eso abre un horizonte de poder cambiar las cosas sin la beligerancia de la política, pero sí desde la firmeza de los hechos, de querer querer. Yo te diría que esto no es un movimiento de la indignación ni de la queja, es un movimiento del amor, de cuidar de las personas que nos importan.
[Emilio Morales (Entrevistador)]
Me parece un buen broche final. Estamos al final de 2025. Hablamos sobre el fin de la educación. Te emplazo, Sonia, a venir dentro de 5 años y vemos si ha sido el fin o el comienzo. Gracias por tu charla.
[Sonia Díez]
Va a ser mucho antes y gracias a vosotros de corazón por hacer el trabajo que hacéis y además en el contexto en el que lo hacéis. Gracias.
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